El Voto Castigo

El autor, Edmundo Pimentel, es estadístico, profesor emérito de la Universidad Central de Venezuela, investigador en el área social y consultor de empresas.

Conocer qué mueve o motiva el comportamiento de los votantes en una coyuntura o contexto electoral es una interrogante que ha estado presente durante muchos años en las indagaciones, no sólo de las empresas de demoscopia, sino también de otras disciplinas científicas como la sociología, la antropología, la psicología y la mercadotecnia política; pero sobre todo, de los políticos y candidatos que durante los procesos electorales tratan de incidir o generar ciertos efectos en la conducta y comportamiento de los ciudadanos.

En unas elecciones democráticas el voto castigo es aquél que se le niega al partido político o candidato que había sido apoyado anteriormente, con el fin, de sancionar su mala gestión o por promover políticas con las cuales se está en desacuerdo, tratando de impedirle el acceso a una nueva representación política.

El voto castigo se manifiesta votando al adversario o a un partido opositor al que se desea castigar. Se verifica cuando se advierte una merma notable del caudal electoral de un candidato o partido, en comparación con la elección anterior, luego de un período de gestión.

El voto castigo es consecuencia del hartazgo y disgusto que causan los escándalos de corrupción gubernamental, la inflación, la escasez, la mala gestión de los servicios públicos, los crímenes, la impunidad, las injusticias y la violencia que provocan un preocupante hastío social ante todo aquello que se relacione con las líneas políticas de los gobiernos en ejercicio.

Este voto es una válvula de escape, que generalmente se decanta hacia el discurso populista, la promesa casi providencial de un mesías que promete salvarnos de los abusos de las administraciones pasadas con una retórica nacionalista que conmueve y un discurso revanchista. El populismo surge como una opción atractiva contra el sistema tradicional. Pero es peligroso. Se apodera de las fibras sociales más sensibles explotándolas en su beneficio como estrategia en la búsqueda del poder y luego para mantenerlo.

El hartazgo de la sociedad, constituye el caldo de cultivo adecuado para que el populismo tenga posibilidades de triunfar en unas elecciones democráticas. El fastidio generalizado ante el gobierno, sus políticos, instituciones y pocas garantías; hace que los ciudadanos consideren votar por un discurso demagógico, antes que seguir en la mala administración que ya conoce.
El populismo se puede definir como una estrategia política para acceder al poder y ejercer una forma de gobierno basada en un fuerte liderazgo ejercido por una persona carismática, con propuestas demagógicas, nacionalistas, de igualdad social y movilización popular. En su prédica predomina la polarización de la sociedad y el claro predominio de los argumentos emocionales sobre los racionales. Hasta el presente no existe una definición consensuada o completa de esta estrategia para tomar el poder y tratar de conservarlo.

El populismo es una tendencia creciente, de la cual casi ningún país escapa debido a la tentación que experimentan los gobernantes de hacer ofrecimientos que resulten atractivos para el pueblo, con alto contenido de un componente manipulador y demagógico. De hecho, los términos demagogia y populismo se consideran sinónimos, pues ambos se refieren la intención de atraer las simpatías de los electores con propuestas de mejorar su condición social y económica pero que esconden intereses ocultos y que en muchos casos no podrán implantarse.

El gran beneficiario del voto castigo ha sido el populismo y la realidad histórica de nuestros países permite concluir que el castigo resultó autoinflingido. Esta estrategia de acceder al poder tiene mayores posibilidades en las sociedades con escasa formación ciudadana y bajos niveles de participación social, es por ello que para combatirla se debe aumentar la dosis de cultura ciudadana y de participación social.

El Índice del Capital Humano: Una mirada desde lo social y lo estadístico.

El autor, Edmundo Pimentel, es estadístico, profesor emérito de la Universidad Central de Venezuela, investigador en el área social y consultor de empresas.

En el pasado mes de octubre, en la isla de Bali (Indonesia), el Banco Mundial (BM) presentó un nuevo indicador del potencial de una sociedad denominado Índice de Capital Humano. Cerca de 30 países piloto están trabajando con el grupo de investigadores del Banco Mundial en enfoques estratégicos para transformar sus resultados en materia de capital humano.

Según lo expresa el BM, el capital humano consiste en los conocimientos, las habilidades y la salud que acumulan las personas durante toda su vida, y que les permite realizar su potencial como miembros productivos de la sociedad. Con el desarrollo del capital humano se puede poner fin a la pobreza extrema y crear sociedades más productivas. Para ello es necesario invertir en las personas (en su nutrición, atención de salud, educación de calidad, empleo y competencias).

El Índice de Capital Humano (HCI por sus siglas en inglés) pretende reflejar la productividad que tendría, en las condiciones donde vive un niño recién nacido, como trabajador futuro, comparada con la de esa misma persona si tuviera una salud plena y una educación completa y de alta calidad.

En total, se han analizado 157 países, en los que el BM ha estudiado la cantidad y calidad de educación que se ofrece a los niños, así como la tasa de mortalidad entre los menores de 5 años. También considera la tasa de retraso en el crecimiento entre los jóvenes (una medida que muestra cuán sano es un niño) y las posibilidades de que alguien al cumplir los 15 años viva al menos hasta los 60 (tasa de supervivencia adulta).

Se prevé que este proyecto ayudará a crear un espacio político para que los líderes de cada país prioricen las inversiones transformativas en el capital humano. El objetivo es avanzar rápidamente para lograr un mundo en el que todos los niños lleguen a la escuela bien nutridos y en condiciones de aprender, que tengan la expectativa de alcanzar el aprendizaje real en el aula, y que puedan ingresar al mercado de trabajo como adultos sanos, cualificados y productivos.

El costo de la inacción en lo que respecta al desarrollo del capital humano está aumentando. Sin capital humano, los países no podrán mantener su crecimiento económico, no contarán con una fuerza laboral preparada para los empleos de mayor cualificación del futuro y no podrán competir eficazmente en la economía mundial.

Después que el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim, anunciara el Proyecto de Capital Humano, líderes mundiales se reunieron en la ciudad de Washington para debatir cuán importante, crítico y urgente es invertir en las personas para preparar a los países para la economía del futuro.

En un animado diálogo moderado por Ali Velshi de NBC News y MSNBC, el Dr. Kim junto a Bill Gates, fundador principal de Microsoft y copresidente de la Fundación Gates, así como Penny Mordaunt, secretaria de Estado para el Desarrollo Internacional del Reino Unido, abogaron por la inversión en la gente.

En el actual contexto de rápidos cambios en la tecnología y en el mercado laboral, los oradores plantearon la importancia de invertir en las personas (en su educación, salud, nutrición y protección social y en empleos) es la manera de proceder más eficaz y eficiente para alcanzar el desarrollo. Concluyeron que desarrollar el capital humano es de hecho un proyecto para el mundo, en que deben mancomunarse los esfuerzos de donantes, responsables de políticas y ciudadanos por igual.

En el debate acerca del futuro del trabajo ha predominado el temor de que las personas pierdan sus trabajos debido a los robots, pero en el informe se concluye que en general este temor parece ser infundado. El trabajo es objeto de constantes configuraciones nuevas con los avances tecnológicos. Las empresas adoptan nuevas formas de producción, los mercados se amplían y las sociedades evolucionan. En general, la tecnología proporciona oportunidades para crear nuevos empleos, aumentar la productividad y prestar servicios públicos eficaces.

En el proceso, sin embargo, la tecnología está cambiando las habilidades que son recompensadas en el mercado laboral. La tecnología ha reducido de manera desproporcionada la demanda de trabajadores menos cualificados, aumentando al mismo tiempo el valor de las habilidades cognitivas de orden superior. Para desarrollar las habilidades que demanda el mercado laboral se necesitan bases del capital humano sólidas y aprendizaje permanente. El informe pone énfasis en que invertir en el capital humano debe ser una prioridad para aprovechar al máximo la naturaleza cambiante del trabajo.

Según el Banco Mundial, el Proyecto de Capital Humano ayudará a los países a abordar los obstáculos más grandes al desarrollo del capital humano, aplicando un enfoque a nivel de «todos los organismos gubernamentales». Se ha comenzado a trabajar para apoyar a alrededor de 30 países que han expresado un gran interés y se incluirá a más naciones en los próximos meses.

El BM sostiene que el HCI, presentado el 11 de octubre de 2018, permitirá cuantificar la contribución de la salud y la educación a la productividad y los niveles de ingresos de la próxima generación. Los países pueden usarlo para determinar el monto del ingreso cesante por causa de las brechas de capital humano, y con cuánta mayor rapidez puede convertir estas pérdidas en ganancias si actúan ahora.

El HCI pretende mostrar la situación real de la educación, el empleo, las tendencias demográficas y reservas de talento sin explotar de cada país. Ordena 124 países con respecto al nivel de desarrollo y despliegue de su capital humano, centrándose en la educación, las cualificaciones y el empleo. Su objetivo es entender si los países están aprovechando o no su potencial humano .

Para su cálculo del HCI se requiere un sistema convincente de medición de los resultados en materia de educación y salud a nivel local, nacional y mundial. Dentro de los países, la medición genera información acerca de lo que da resultado y del destino que debe darse a los recursos. A nivel mundial, la medición integral permite determinar las diferencias entre los países e impulsa la demanda de inversiones en las personas.

Por su parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) desarrolló y presentó en el Informe sobre Desarrollo Humano iniciado en 1990, el Índice de Desarrollo Humano (IDH), el cual mide el avance conseguido por un país en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: el disfrute de una vida larga y saludable, acceso a educación adecuada y un nivel de vida digno.

El IDH es la media geométrica de índices normalizados que miden los logros en cada dimensión, y utiliza diversos indicadores para su cálculo: esperanza de vida al nacer, años promedio de escolaridad y años esperados de escolarización e ingreso familiar disponible o consumo per cápita; es por tanto una medida comparativa de la esperanza de vida, la alfabetización, la educación y el nivel de vida correspondiente a países de todo el mundo. Se utiliza para distinguir si un país es desarrollado, en desarrollo o subdesarrollado, y también para medir el impacto de las políticas económicas sobre la calidad de vida.

En las imágenes que se insertan a continuación se muestran la distribución de los países según el Índice de Capital Humano y según el índice de Desarrollo Humano.

Distribución de los Países Según el Índice de Capital Humano

Según los resultados obtenidos en el IDH, los países se clasifican en cuatro categorías de desarrollo humano: 1) muy alto, 2) alto, 3) medio y 4) bajo. Desde el informe de 2010, la clasificación está basada en cuartiles, de modo que se divide en cuatro partes de los 188 países representados.

Distribución de los Países Según el Índice de Desarrollo Humano

Discusión
Como se desprende da las definiciones de ambos indicadores las dimensiones que miden son muy similares aunque las fórmulas de cálculo difieran es de esperarse que entre ellos exista una correlación positiva. Para corroborar esta hipótesis analizaremos la data de algunos países americanos.

Seguidamente se presenta una lista de los principales países del continente americano donde se muestra el IDH publicado el 14 de septiembre de 2018, así como el Índice de Capital Humano y otros indicadores de relevancia.

Para establecer la relación entre el IDH y el ICH se construyó un modelo de regresión múltiple, donde la variable a ser explicada es el IDH y como variables independientes se incluyeron el ICH, el SMI, %G.Militar, el GE/hab y él %PIB/Educ.

Los resultados de esta investigación preliminar permitieron establecer que el gasto militar y el salario mínimo interpersonal no tienen relación significativa con el IDH. Las variables que explican el comportamiento del IDH son el ICH, el PIB en Educación y el Gasto por habitante en educación, estas variables explican el 90.5% del IDH como se muestra en el cuadro que se inserta a continuación:

El resultado más sorprendente fue que el coeficiente de regresión del porcentaje del PIB como gasto en educación resultó negativo, lo cual indica que en la medida que este gasto aumenta el IDH disminuye, este resultado es contradictorio con la teoría y sugiere la necesidad de revisar las cifras suministradas.

En virtud de los resultados expuestos, se corrobora la hipótesis de que ambos indicadores se encuentran altamente correlacionados y que las variables que miden el gasto en educación están relacionadas con su comportamiento

El Desarrollo Humano y la Conciencia Cívica

El autor: Edmundo Pimentel es profesor emérito de la UCV,  Coordinador del CEVAD, investigador en el área social y económica y asesor de empresas.

El Desarrollo Humano

El Desarrollo Humano (DH) es el proceso mediante el cual una sociedad mejora las condiciones de vida de sus miembros incrementando la disponibilidad de los bienes que requieren para cubrir sus necesidades básicas y complementarias, en un entorno social en el que respeten los derechos humanos de todos ellos.

El DH va mucho más allá del aumento o la disminución de los ingresos de un país. Comprende la creación de un entorno en el que las personas puedan desarrollar su máximo potencial y llevar adelante una vida productiva y creativa de acuerdo con sus necesidades e intereses en el marco de valores sociales. Considera los niveles de participación social, de oportunidades de decisión, de dignidad, de acceso a la salud y a la educación, así como el acceso a los recursos necesarios para obtener un nivel de vida digno.

Un componente esencial dentro del marco de los valores sociales lo constituye la Libertad, la cual es fundamental para desarrollar nuestras capacidades y ejercer nuestros derechos. Las personas deben ser libres para hacer uso de sus opciones y participar en la toma de decisiones que afectan sus vidas. El desarrollo humano y los derechos humanos se reafirman mutuamente y ayudan a garantizar el bienestar y la dignidad de todas las personas, forjar el respeto propio y el respeto por los demás.

El DH depende fundamentalmente de las ideas, valores, prácticas, relaciones e instituciones comunitarias y sociales en las que crece la persona, la escuela incluida. Las ideas y valores (la cultura) de la comunidad funcionan como expectativas que la persona debe aprender, es decir interiorizar por medio de la interacción social. Las expectativas sociales se convierten en necesidades, intereses y capacidades que nos definen como seres humanos.

El DH se mide mediante el Índice de Desarrollo humano (IDH) el cual es un indicador creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el fin de determinar el nivel de desarrollo que tienen los países del mundo.  Fue ideado con el objetivo de conocer, no sólo los ingresos económicos de las personas en un país, sino también para evaluar si el país aporta a sus ciudadanos un ambiente donde puedan desarrollar sus proyectos y condiciones de vida.  Para esto, el IDH tiene en cuenta tres variables:

  • Esperanza de vida al nacer. Analiza el promedio de edad de las personas fallecidas en un año.
  • Educación. Recoge el nivel de alfabetización adulta y el nivel de estudios alcanzado (primaria, secundaria, estudios superiores), donde están incluidos los componentes alfabetismo y tasa combinada de matrícula.
  • PIB per Cápita (a paridad de poder adquisitivo). Considera el producto interno bruto per cápita y evalúa el acceso a los recursos económicos necesarios para que las personas puedan tener un nivel de vida decente.

El IDH toma valores entre 0 y 1,  siendo 0 la calificación más baja y 1 la más alta. Con estos resultados el PNUD clasifica a los países en tres grandes grupos:

  • Países con Muy Alto desarrollo Humano (“High Human Development”). Tienen un IDH mayor de 0,80.
  • Países con Alto desarrollo Humano (“High Human Development”). Tienen un IDH mayor o igual de 0,70 y menor de 0,80
  • Países con Medio desarrollo Humano (“Medium Human Development”). Tienen un IDH mayor o igual de 0,50 y menor de 0,70
  • Países con Bajo desarrollo Humano (“Low Human Development”). Tienen un IDH menor de 0,50.

Algunas de las falencias que muchos autores le critican al IDH son la no consideración de los niveles de desigualdad social, ni la calidad de la educación. Tampoco se consideran en su medición las carencias de la población, la calidad y disponibilidad de los servicios públicos, el abastecimiento de medicinas y alimentos, los niveles de ingreso en comparación con el costo de la canasta familiar, así como la independencia y eficiencia de los poderes públicos.

Su gran virtud es que constituye una metodología que se aplica a todos los países por igual, sobre la base de la información que dichos países suministran y que no se basa en forma exclusiva  el criterio del PIB.

El informe sobre Desarrollo Humano 2018 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), publicado el 14 de septiembre de 2018 muestra una lista de países de América Latina clasificados por Índice de Desarrollo Humano, en la cual se pueden percibir los efectos de las falencias antes mencionadas.

La Conciencia Cívica
La conciencia moral y ética es la capacidad para sentir, juzgar, deliberar (argumentar) y actuar conforme a nuestros valores morales en forma coherente, persistente y autónoma. El juicio moral es el conjunto de criterios que nos permite diferenciar lo bueno de lo malo; lo justo de lo injusto; lo honesto de lo deshonesto; etc. Esta capacidad que permite apreciar las acciones o relaciones humanas a la luz de un valor moral, es lo que denominamos civismo.

El civismo es una actitud que incita al cumplimiento de los deberes y obligaciones hacia la comunidad a la cual se pertenece. Supone la observación de unas pautas mínimas de comportamiento social que permiten a los seres humanos vivir en colectividad. Las bases que propone esta conducta social son el respeto hacia el prójimo, hacia el entorno natural, hacia los objetos y las instituciones públicas, la buena educación, la urbanidad y la cortesía.

Es el comportamiento de la persona que cumple con sus deberes ciudadanos, respeta las leyes y contribuye así al funcionamiento correcto de la sociedad y al bienestar de los demás miembros de la comunidad.

El civismo lo definiremos como: el conjunto de actitudes morales, que entrañan postulados éticos fundamentales, necesarios para hacer posible, o mejor, para hacer más agradable la vida en común. Los valores morales fundamentales son: Libertad, Justicia, Responsabilidad, Respeto, Solidaridad, Equidad y Tolerancia.

Las normas del civismo son diferentes en cada país aunque en la mayoría tienen la misma función: respetarse mutuamente para tener una convivencia agradable. Se puede entender como la capacidad de saber vivir en sociedad respetando y teniendo consideración al resto de individuos que la conforman, siguiendo unas normas de conducta y de educación, que varían según la cultura del colectivo en cuestión.

La conciencia cívica, es la conciencia ciudadana nos lleva a pensar que la solución de los problemas sociales son responsabilidad de todos, independientemente de cuál sea la causa de su origen. Si andamos mal socialmente, culpamos al gobierno o a las autoridades, sin tomar conciencia de que tenemos la obligación de participar en la solución de los problemas, porque de una o de otra manera también somos parte de la causa de lo que nos sucede y sin nuestro concurso las soluciones son más complicadas o inexistentes.

Muchos de los problemas que aquejan a la sociedad se deben fundamentalmente a la falta de conciencia de la población, así como los abusos que cometen las clases gobernantes, amparándose en la desinformación y en que la gente ignora lo que ocurre, por lo cual menosprecian y subestiman a los sectores agraviados, que en ocasiones elevan su protesta buscando su apoyo y que por lo general son repulsados y olvidados.

Es indudable que no existe la debida conciencia cívica en la ciudadanía y que esa falta de conciencia no solo se manifiesta en la población sino que además sirve de peldaño para que grupos inescrupulosos escalen a las alturas del poder, y desde arriba actúen a su antojo para atender prioritariamente sus problemas personales o de los de su parcialidad política.

El civismo es una de las tres dimensiones que constituyen el constructo psicológico denominado Capital Social (CS), el cual según la opinión de muchos autores representa el factor clave para el logro del desarrollo humano. Constituye el un postulado sobre el desarrollo económico que no ha sido rebatido por los estudios empíricos sobre el tema.

El capital social impacta en el crecimiento económico, que no sólo depende de los recursos naturales y del capital humano y físico de una economía, sino también de la calidad de sus instituciones y su tejido social, lo cual puede ser la respuesta a la pregunta ¿Porqué países con grandes riquezas naturales no han logrado desarrollar su economía? La evidencia empírica prueba el capital social genera efectos positivos sobre la salud, la eficacia y eficiencia de los procesos productivos y el bienestar de las personas. Numerosos estudios empíricos demuestran una asociación positiva entre bienes relacionales y la salud, felicidad y satisfacción por la vida.

Una sociedad basada en la confianza y en relaciones amplias y sólidas impacta favorablemente en situaciones adversas, permitiendo la superación de crisis y desastres con mayor rapidez y facilitando el ingreso de desocupados al mercado laboral.

El adecuado uso de los recursos sociales e institucionales, sumado a la confianza entre los agentes económicos, potencia y promueve la asociación entre empresas, facilita el acceso al financiamiento y permite la difusión de información y tecnología. Incluso, algunos economistas proponen que se considere la dotación de capital social en los modelos de crecimiento.

El Capital Social y sus Orígenes
En la primera década de los años 2000, el 20% de los países más desarrollados poseían riquezas 150 veces superiores a las del 20% de los países más pobre. El PIB de esos países industrializados representaba el 86% del PIB mundial y sus exportaciones equivalían al 82% del total de las exportaciones mundiales.

A pesar del vigoroso impulso que experimentó el PIB mundial en el último cuarto de siglo, la pobreza siguió creciendo, ejerciendo sus efectos devastadores sobre inmensas regiones del mundo, hasta el punto que la quinta parte de la población mundial vive en condiciones de pobreza extrema.

Varias teorías trataron de explicar el desarrollo: Teoría de la Modernización (En los 60), Teoría de la Dependencia (De los 50 a los 70), Teoría de los Sistemas Mundiales (En los 70 y 80), Teoría de la Globalización (En los 90). Hasta la década de los setenta persistió la “teoría del derrame”, que postuló que los frutos del crecimiento económicos se derramarían sobre la población para elevar su nivel de vida, los efectos de este postulado permitieron a Amartya Sen concluir: El desarrollo económico aunque deseable, no necesariamente implica desarrollo social, es decir no constituye una condición suficiente.

Debido al fracaso de los postulados macro económicos de la economía ortodoxa, que durante las últimas cinco décadas se han propuesto en la lucha contra la pobreza, los investigadores han vuelto sus miradas a los trabajos pioneros rescatados por Boerdieu, Coleman y Putman a principios de la década de los setenta, referidos al Capital Social, como un valioso factor para el desarrollo social.

En el convulsionado ambiente que imperaba en Italia a finales de 1970 el Gobierno Italiano decidió desempolvar una vieja ley que le confería más autonomía a los gobiernos regionales, transfiriéndoles mayores competencias. En ese momento se encontraba en Italia Robert Putnam, acreditado investigador de las universidades de Harvard y de Michigan, quien percibió ese hecho como una ocasión especial para realizar un estudio sistemático, a largo plazo, sobre cómo se desarrollan las instituciones y se adaptan a su entorno social. Además tenía un interés especial en investigar que diferenciaba a las poblaciones ricas del norte de la península de las pobres ubicadas en el sur.

Las investigaciones empíricas de Putnam contaron con el apoyo de las Universidades de Michigan y Harvard, así como de otras importantes instituciones americanas y europeas, en ellas participaron prestigiosos investigadores de ambos continentes y se basaron en extensas indagaciones sobre la evolución histórica de Italia, así como sobre el desempeño de los gobiernos regionales de ese país. Se iniciaron en 1970 y le tomaron casi un cuarto de siglo.

En sus investigaciones Putnam encontró que entre las principales causas del mayor desarrollo alcanzado por las poblaciones del norte de Italia, en relación con las del sur de la península, algunas de dichas causas eran atribuibles a variables que no habían sido consideradas en los enfoques macro económicos convencionales realizados hasta ese momento, entre las que destacan: el grado de confianza interpersonal y en las instituciones, la madurez de la conciencia cívica, la riqueza del tejido social expresada a través de la organizaciones sociales de mutuo apoyo para resolver la problemática común y la preservación de los valores éticos. Estos hallazgos fueron publicados en su muy conocida obra “Para Hacer que la Democracia Funcione”, en el año 1993.

Estas dimensiones sobre las que en la actualidad parece existir un amplio consenso en que constituyen el sustento del desarrollo socio económico (Confianza, Asociatividad y Civismo), son las componentes del capital social tal como lo han expresado Putnam (1993) y Coleman (1990), constituyendo la base de una definición que posibilite la operacionalización del concepto Capital Social Cognitivo.

Definición del Capital Social
Operativamente se considerará al Capital Social Cognitivo como un constructo psicológico conformado por la comunalidad de las dimensiones psicológicas: Confianza, Asociatividad y Civismo.

Al definirse operativamente al constructo Capital Social Cognitivo como la comunalidad de las dimensiones Confianza, Asociatividad y Civismo hemos definido una parte importante del modelo de medición y su variabilidad. Por otra parte esta definición operativa elimina la posibilidad de la existencia de CS negativo al exigir la presencia de la dimensión Civismo. La definición operativa de CS puede representarse gráficamente mediante el diagrama de Vemn que se muestra en la imagen que se inserta  más abajo:

Al decir que el CS constituye la comunalidad de tres dimensiones, se está exigiendo que dichas actitudes y aptitudes estén presentes simultáneamente en la población investigada, en mayor o menor grado, pero con un nivel que resulte significativo para detectar su presencia.

En otras palabras la ausencia de cualquiera de dichas dimensiones significará inexistencia de CS. Así, en una comunidad donde estén presentes las dimensiones Confianza y Civismo, pero carezca de Asociatividad, habrá inhibiciones para conformar organizaciones económicas y sociales que impulsen su desarrollo hacia niveles superiores de calidad de vida.

Si la dimensión que falta es Confianza esto repercutirá en una falta de eficiencia, dinamismo y capacidad de adaptación de las organizaciones, que se verán compelidas a implantar normas contractuales y sistemas de controles que además de entorpecer la gestión, elevan los costos transaccionales.

La carencia de Civismo, estando presenta las otras dos dimensiones, puede acarrear asociaciones no deseadas (por ejemplo mafias o cárteles de la droga) que persigan objetivos contrarios al bienestar común, lo cual disminuirá la confianza y la Asociatividad, obstaculizando el desarrollo económico y social.

 

El Concepto de Educación Virtual

El autor: Edmundo Pimentel es profesor emérito de la UCV,  Coordinador del CEVAD, investigador en el área social y económica y asesor de empresas

Actualmente en el área de Educación a distancia se han introducido una serie de vocablos que desafortunadamente se usan indistintamente y aunque en algunos casos hay un traslape importante en los conceptos, en la mayoría de los casos se hace un uso abusivo de éstos, utilizando una modalidad que encaja en varios conceptos y se utiliza a veces el menos apropiado. Ciertamente el más popular de los conceptos es el Educación a distancia y el más desconocido el de Educación Virtual.

No es si no hasta recientemente se ha empleado el término de Educación a distancia, todavía hace poco se hablaba de enseñanza e incluso de instrucción a distancia. Recientemente con la introducción de los enfoques constructivistas en la educación se ha cambiado el término hacia aprendizaje a distancia tal y como lo ejemplifica una de las asociaciones más grandes en este tema la USDLA (Asociación de Aprendizaje a distancia de los Estados Unidos). Afortunadamente se comienza a dar este cambio en el que se tomaba como sinónimo de la educación a la instrucción o a la enseñanza, cuando solamente estos son un medio para la educación.

Obviamente existen otros medios y formas no directamente instruccionales o de enseñanza que contribuyen al quehacer educativo y claro está algunos de estos medios pueden ser administrados o distribuidos a distancia. Aquí el problema ha sido el confundir los medios con el fin y en pretender que toda la educación (o la educación valiosa) tiene que ser suministrada mediante un maestro o instructor que enseñe a los estudiantes. Es decir que repita el mismo patrón del salón de clases en el que en forma centralizada el instructor es el que retiene el conocimiento y lo repite o expone a los estudiantes y lo único que cambiaría sería que a distancia no existe este contacto físico y visual entre estudiantes y maestro.

La Asociación de Comunicación y Tecnología Educativa ACTE (1999) el término de Educación a Distancia como “una experiencia planificada de enseñanza-aprendizaje que utiliza una amplia gama de tecnologías para lograr la atención del estudiante a distancia y está diseñado para estimular la interacción y la verificación del aprendizaje sin mediar un contacto físico”. Esta definición adolece de imprecisiones y de mezclar la forma con el objetivo de la educación. La definición de ACTE incorpora la posibilidad de mezclar muchas tecnologías, aunque las restringe en cuanto a pedir que estimulen la interacción e incluye la evaluación y verificación del aprendizaje, lo cual es una necesidad de la certificación educativa pero no necesariamente de la educación per se, finalmente señala adecuadamente la ausencia del contacto físico supuestamente entre el maestro y los estudiantes.

Ciertamente en la mayoría de casos la Educación a Distancia es no-presencial, por lo cual muchas veces se le llama también educación no presencial aunque las nuevas tecnologías del Internet como la videoconferencia de escritorio o la teleconferencia interactiva, se puede afirmar que hay un “contacto” visual y auditivo físico, prácticamente equivalente al contacto físico que se llevaría en el salón de clases, en el cual tampoco hay un contacto físico como tal, ya que el maestro no toca a sus estudiantes. En cuanto a la interactividad esta presupone que hay un intercambio de mensajes prácticamente instantáneo que en ciertas tecnologías como el correo electrónico no se da pero con otras como el vídeo conferencia de escritorio, el uso de reuniones electrónicas (“chat”) y la tele conferencia, se obtiene prácticamente una interacción casi inmediata.

Educación a Distancia es cuando la educación (básicamente la enseñanza) se da con una desincronía en el espacio: es decir el instructor y el aprendiz no están físicamente en el mismo lugar. Lo de más son modalidades que tocan otros temas y que requiere cada una su propia estrategia didáctica. Generalmente la Educación a Distancia es no presencial y actualmente la mayoría es también en línea. Frecuentemente la Educación a Distancia no se da tampoco en el mismo momento (desincronía temporal), por ejemplo si se emplea la correspondencia o el correo electrónico o el Web, pero bien puede darse en el mismo momento si se emplean medios como la televisión (interactiva o no) o los grupos de discusión (“chat”) electrónicos con el Internet.

Desde la perspectiva tecnológica, el concepto de Educación a Distancia es cuando se le da un énfasis al uso de cualquier medio para comunicar, transmitir, buscar, crear y evaluar el conocimiento del estudiante que se encuentra usualmente en lugares remotos al lugar en donde se encuentra el instructor. Así por ejemplo se habla de teleconferencia o videoconferencia educativa, televisión y radio educativos y porqué no hasta de “chat” educativo. En cada una de estas variantes tecnológicas se destaca algunas de las ventajas tecnológicas del medio como el hecho de que el instructor se pueda comunicar simultáneamente con muchos estudiantes.

Educación en Línea actualmente abarca también a algunas modalidades inalámbricas que emplean básicamente la tecnología informática y de telecomunicaciones, que generalmente pasa a través de los cables de las redes de computadora; aunque en algunos casos esto se hace en forma inalámbrica.

Se habla entonces, de Educación en línea cuando la comunicación es entre el instructor y el estudiante, pero también entre los mismos estudiantes y entre el estudiante y un material educativo accesible a través de las redes de computadora.

La educación no presencial es empleada más en los ámbitos académicos, donde a veces se confunde la no presencia real con la presencia virtual. Educación no presencial es simplemente cuando el instructor no tiene que estar presente físicamente, para interactuar con el estudiante, aunque sí pueda estar virtualmente a través del Internet, la televisión u otro medio. Este término nos parece bastante adecuado cuando específicamente se está usando el Internet como medio de educación.

Recientemente se habla también de Educación Virtual y aquí también como en el caso de la Educación a Distancia se ha caído en ambigüedades y distorsiones. Primeramente el uso de este término crea confusiones porque frecuentemente se opone el concepto de virtual al de real, por lo que la educación virtual sería lo opuesto a la educación real, precisamente no se trata de esto.

Simplemente la Educación Virtual es la sustitución de alguno de los agentes de la educación por otro agente “no real”. Puede ser el “no-real” porque simplemente no está presente el agente, usualmente el maestro o porque algunos de los medios no son “reales” en su forma tradicional, como sería el caso del libro. Ciertamente el agente que no podemos sustituir es al estudiante, los demás ya sea el salón de clase, la pizarra, el libro, el cuaderno de notas, etc. son sustituibles de ser sustituidos incluyendo al maestro. Sin embargo esta modalidad, en el caso general no quiere suprimir o eliminar al maestro, simplemente utilizar algo sustituto que puede ser algo tan tradicional como un cassette o una videocinta, hasta un programa inteligente que simule algunas de las funciones del maestro como el presentar nuevo material o darle exámenes en-línea al estudiante.

En su forma más elaborada la educación virtual consistiría en la simulación de la situación de clase, en la que aparece de alguna manera una figura animada que representa al maestro. Aquí entraría mucho la simulación como una forma de poner en situación de experimentar al estudiante para aprender utilizando un medio sustituto, como podría ser un laboratorio virtual, una disección de algún animal virtual, etc. De alguna manera se está introduciendo en esta modalidad una idea subyacente que la gente no se atreve a mencionar fuerte, el autoaprendizaje.

De alguna manera en las modalidades anteriores de educación a distancia se está introduciendo una idea subyacente que mucha gente no se atreve a mencionar: el autoaprendizaje. El autoaprendizaje está en el corazón mismo de la educación a distancia, en el aprendizaje dirigido o no el estudiante se enfrenta a un material en algún medio para aprender y dominar su contenido. Esto estuvo de moda ya hace algunas décadas con la enseñanza programada y se ha vuelto a rescatar con los nuevos medios como el CD-ROM y el Web.

Las problemáticas de la Educación a Distancia

Pero volvamos a nuestro punto de discusión original: la esencia de la Educación a Distancia. Nos parece que una de las preocupaciones mayores en ámbito académico es el lograr mediante la Educación a Distancia los mismos estándares de “calidad” que en la educación tradicional. Se dice de manera implícita que lo que se quiere es que esta modalidad de educación no sea una modalidad de segunda, sino que sea al mismo nivel que la educación presencial tradicional.

Aparentemente parte de la problemática, es saber si el estudiante está trabajando en el otro lado “a distancia” y si es el estudiante el que hace el trabajo que presenta o es otro. Estas inquietudes también son válidas para la educación presencial tradicional, ya que el estudiante que está sentado no se sabe si está sentado escuchando o no, el aseguramiento de “calidad” pasa inevitablemente sobre asignaciones (o tareas) y exámenes; pero ese mismo aseguramiento de calidad se puede dar a distancia tomando las precauciones de identificación (o autenticidad) del estudiante a distancia o su certificación presencial en algún centro a distancia. Sin embargo recordemos que usualmente en un salón de clases no se verifica la autenticidad del estudiante y se deja a la memoria del maestro recordar las caras de sus estudiantes.

Cuando se utilizan técnicas docentes como el Aprendizaje Colaborativo, el Aprendizaje Basado en Retos o el Aprendizaje Basado en Proyectos, estas preocupaciones se minimizan porque en la mayoría de los casos hacen innecesarios los test de evaluación y porque el nivel de trabajo contínuo del estudiante a distancia no permite una sustitución de identidad esporádica.

Otro de los problemas que se ha criticado a la Educación a Distancia es el de la falta de interactividad, y espontaneidad que puede haber en un salón de clases. Sin embargo, sería un error generalizar esto. La interactividad y espontaneidad en el salón de clases se da en buena medida, dependiendo del instructor y de sus estrategias de enseñanza. La interactividad actualmente se logra de manera aceptable en la Educación a Distancia mediante reuniones electrónicas de grupo, sesiones de “chat” y hasta por correo electrónico que es relativamente rápido como para conseguir la dinámica de interactividad. Por supuesto en tecnologías como la videoconferencia interactiva eso no es un problema. En lugares con menos recursos se ha logrado de manera satisfactoria emplear el teléfono o fax para lograr esa interactividad por ejemplo en reuniones televisadas vía satélite (en un sólo sentido) o en reuniones electrónicas de presentación con un ancho de banda reducido, lo que imposibilita la comunicación en ambos sentidos.

Finalmente el tercer problema que se presenta aquí, es el asociado a que la Educación Distancia que es más barata que la tradicional y que por lo tanto usualmente sería más eficiente. Este es un mito, en el que caen con frecuencia los directivos de las escuelas, ya que tienen Internet, lo demás creen que es gratuito. Se olvidan de muchos factores que hay que considerar para lograr la “calidad” que se quiere. Con frecuencia los estudiantes de Educación a Distancia participan más que cuando son estudiantes en el salón de clases regular; por lo que inundan el correo electrónico del profesor. Por otra parte la interacción es imprescindible cuando se habilitan los foros de discusión, lo cual obliga a los estudiantes a una actividad participativa contínua.

Tendencias

Cuando hablamos de educación a distancia podemos ubicarnos desde que empezó la educación por correspondencia, desarrollado a fines de los año 1800 con el fin de extender la educación a zonas remotas y despobladas u ofrecerla a los estudiantes que no podían ir físicamente a un salón de clases; era una alternativa de educación. Actualmente se visualiza, por parte de muchas instituciones como un medio para crecer en matrícula estudiantil, sin necesidad de invertir en infraestructura o edificios, de llegar a la población adulta que trabaja y que le sería difícil el asistir en los horarios regulares y finalmente para ganar acceso a programas especializados o maestros que no estaban disponibles en la institución.

Esta modalidad de educación a distancia, ha evolucionado en el Sistema de Educación en una dirección tecnológica en el uso de medios electrónicos tales como audiocintas, videocintas, radio, televisión y ahora las computadoras. Para los años 70 el concepto de interactividad estaba ya introducido dentro del concepto de educación a distancia con el surgimiento de videos (en una dirección del profesor al estudiante) acompañado de audio (en dos direcciones entre el estudiante y el maestro). Para los años 80 la educación a distancia evoluciona hacia una herramienta verdaderamente interactiva con la aplicación de videoconferencias. En años recientes han tenido gran desarrollo las redes de computadoras de sistemas abiertos. En la actualidad, casi cualquier computadora se puede conectar a una red. Las redes son un medio para compartir recursos, de forma tal que una computadora personal puede utilizar el poder de procesamiento de una supercomputadora conectada a la misma red. El correo electrónico y el acceso a fuentes comunes de información, distribuidas en los dispositivos de almacenamiento de las computadoras son parte de los servicios típicos que ofrecen las redes de computadora.

En un futuro cercano podemos prever el auge de la educación que apoya el trabajo en grupo, es en el medio organizacional donde las actividades cooperativas, son muy relevantes. Programas como el Lotus Notes, Netmeeting de Microsoft, Learningspace y otros han sido en esta dirección un éxito.

El motor de expansión inmediato de la Educación a Distancia parece ser los adiestramientos en las corporaciones ya que usualmente se economizan viajes y viáticos, además de ayudar a las compañías para cumplir con los objetivos y metas.

También se puede prever la conjunción de las tecnologías de teleconferencia, con las de: enseñanza asistida por computadora, redes de computadoras, sistemas abiertos, sistemas multimedia, e inteligencia artificial. Seguramente la inteligencia artificial dará resultados asombrosos como el trabajo oral a través de reconocimiento de voz, (y la economía que esto puede traer al transmitir solamente caracteres en vez de una transmisión directa de voz, ya sea en forma analógica o digital), la búsqueda inteligente de recursos en la red, el empleo de agentes inteligentes para monitorear la red, traer lo que interesa al estudiante y clasificarlo, el uso de documentos inteligentes y la solución cooperativa de problemas.

La producción de material educativo comercial de calidad con multimedios y otras características atractivas como el uso de tres dimensiones, para que pueda el estudiante en buena medida el aumentar su autoaprendizaje o ser este material incorporado a los cursos a distancia. De momento muy poco de este material existe en el mercado. Organizaciones como el CREAD (Inter-American Distance Education Consortium) que fomentan el intercambio de este tipo de material, entre instituciones de Educación Superior para propósitos de educación a distancia es beneficioso.

Como se menciona anteriormente, una de las críticas que se hace a la Educación a Distancia es la falta de control sobre los exámenes. Prevemos que surgirán nuevos centros de exámenes por computadora y los actuales centros y compañías de exámenes crecerán, igualmente es muy posible que surjan instituciones y organizaciones que acrediten este tipo de cursos y exámenes.

El empleo de simulación y realidad virtual para el aprendizaje, es una revolución, ya que permite al estudiante el aprender participando, haciendo como si estuviera en el lugar y en la situación que conoce, así como el permitirle experimentar. El diseño de material educativo que emplea simulación y realidad virtual es aun muy sofisticado y por lo tanto costoso. Se prevé sin embargo el surgimiento de lenguajes y paquetes especializados para ayudar en el diseño de este material.

La comercialización del Internet, es ya un hecho, pero aún falta. Hay experimentos en que se regala al suscriptor cuentas de correo electrónico o espacio para sus páginas en el Web. Se cree que muy pronto hasta el acceso a Internet se va a regalar, claro aceptando el ver comerciales y eventualmente contestar cuestionarios. El ser gratis el Internet implica que va a tener una penetración similar a la televisión, que prácticamente está en todos los hogares, e incluso varias en un hogar. Este mismo fenómeno puede repetirse con la educación que se pone a disposición gratuita de todos en sistemas abiertos y claro el precio será la comercialización.

El incremento en el ancho de banda y sofisticación de las telecomunicaciones y teleconferencia por computadora, permitirá la transmisión interactiva y en tiempo real de vídeo y audio, cubriendo grandes áreas con multimedios y con sistemas de enseñanza asistida por computadora. Es posible desde ahora, el tener varias pantallas conectadas a una misma computadora y como se tiene la capacidad de multiprocesamiento en la computadora, permitirá el trabajar con varias cosas y varias pantallas a la vez; por ejemplo buscando información, leyendo otra y trabajando numéricamente en otra. Esto va a cambiar mucho la forma de aprendizaje y también de trabajo de las personas.

Conclusión

La educación a distancia ha abierto una nueva área no sólo de desarrollo y ofrecimiento educativo, sino también un área multidisciplinaria de investigación y desarrollo, que además del interés científico y técnico que conlleva, tiene grandes perspectivas de aplicación debido a la gran demanda de capacitación, educación a lo largo de la vida y educación superior (que por definición es costosa).

Con la Educación a Distancia no se prevé que se vaya a acabar la educación tradicional, cada una tiene su mercado, especialmente la tradicional seguirá enfocada a los niños. Por lo demás en la Educación Virtual es necesario aplicar las nuevas tecnologías educativas que sustituyen a los métodos tradicionales de enseñanza, y lograr una educación de calidad altamente efectiva, tanto en su extensión como en su interacción.

La Educación Superior y la Educación Virtual

El autor Edmundo Pimentel es estadístico, magyster en análisis de datos, profesor emérito de la UCV,  investigador en el área social y consultor de empresas

En los últimos años el uso de las TIC’s ha dado apertura a la economía global, así como a la educación a distancia y al comienzo de la era de la información, fomentando un crecimiento de las sociedades virtuales, reduciendo distancias y costos, además de facilitar el acceso a la información. Con la evolución de las nuevas Tecnologías de Comunicación e Información y la proliferación de recursos multimedia, se abren diversas posibilidades educativas en entornos más atractivos, eficaces y eficientes. Actualmente las empresas comerciales e Instituciones educativas que deseen seguir siendo competitivas están obligadas a responder eficazmente a las necesidades que la sociedad demanda.

La educación virtual posibilita incluir a personas cuyos perfiles no les permitían acceder a modalidades de estudio tradicionales donde la asistencia a clases es fundamental, dado que incorpora a la masa estudiantil a personas que de otra manera no podrían estudiar, por la imposibilidad de trasladarse, porque trabajan y sus horarios no les permiten cumplir con los horarios de estudios presenciales, y adicionalmente, también incorpora a personas de más edad, que habitualmente no irían a la universidad a cursar rodeados de adolescentes, pero sí lo hacen a distancia.

Desde las dos últimas décadas del siglo XX, los modelos educativos han sido transformados por el auge en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Eso a su vez, ha posicionado a la educación virtual como una modalidad de la educación a distancia aplicable tanto en la educación formal como en la educación para el trabajo.

Estos cambios han marcado hitos en la educación que superando los límites geográficos nos acercan más al conocimiento sin fronteras para involucrarnos en una cultura digital globalizada que se vuelve imprescindible en el momento de acceder a la información, al conocimiento y a ser competitivos en el mundo actual, abriendo nuevos caminos y oportunidades a personas que hasta hace poco no tenían opciones para mejorar su formación.

La evolución de la Educación Superior en los últimos años se caracteriza por la adopción de parámetros de eficiencia, en la reducción de las estructuras organizativas y en fomento de procesos de descentralización en la ejecución de la actividad, que desembocan en la Internacionalicación de la Educación a través de la cual se impulsan y apoyan procesos de cambio y adecuación a la dinámica global, tanto de la Educación como de las Instituciones Educativas, armonizando lo local, lo regional y lo mundial. Según la UNESCO se estima que para el año 2025 la demanda de educación internacional aumentará a 7.2 millones de estudiantes, un salto cuántico de los 1.2 millones de estudiantes en el año 2000.

Las universidades de la región indefectiblemente deberán incursionar en la adecuación de sus estructuras para asumir la virtualización y la Internacionalización de la educación a los efectos de asumir el reto que la sociedad globalizada demanda de sus instituciones. En el CEVAD percibimos que no todas las universidades están iniciando el camino de la educación virtual en la dirección adecuada, y algunas lo hacen con pasos son muy cortos y demasiado lentos. Se hace necesario que los decisores de nuestras universidades levanten la vista sobre el bosque de sus actividades cotidianas y la enfoquen hacia el horizonte de la integración. Es necesario aunar esfuerzos para que el logro de la universidad virtual en la región se consiga en un tiempo mucho más corto y redunde en beneficios para la mayoría de la población.

En muchos casos los materiales educativos que soportan el desarrollo de los cursos virtuales son insuficientes. No se utilizan módulos educativos y son escasos los recursos digitalizados que se ofrecen como material de soporte. Más escasos aún son los laboratorios virtuales y las oportunidades de formación para los docentes que desean asumir el reto de la educación virtual.

Algunas universidades comoparte de sus programas de responsabilidad social ofrecen cursos gratuitos sin tutores,  los MOOC (acrónimo en inglés de Massive Open Online Course) o COMA  en español (Curso Online Masivo Abierto), son cursos en línea dirigidos a un amplio número de participantes a través de Internet según el principio de educación abierta y masiva.

Estos cursos sin tutores generan un doble efecto negativo sobre la imagen de la educación virtual, el primero es que resultan fastidiosos y desmotivantes, con el agravante que muchos de sus usuarios consideran que esa es la ínica modalidad de educación virtual. El otro efecto negativo es el que se deriva de sus características de ser gratuitos y poco motivantes genera una altísima deserción, lo cual se asume como una característica de la educación virtual en su conjunto.

En la educación virtual, en cualquier modelo de educación a distancia, la intervención del tutor virtual es crucial y determinante para el éxito de los programa de capacitación. La característica primordial de un tutor virtual, es la de fomentar el desarrollo del estudio a través de diversas estrategias que faciliten y propicien el aprendizaje colectivo de sus alumnos, su figura se concentra básicamente en orientar el aprendizaje de los contenidos expuestos y fomentar la interacción entre los alumnos a los efectos de impulsar el aprendizaje colaborativo. Es un factor clave para el logro de los objetivos académicos, muchos investigadores sostienen que sin tutores la educación virtual resulta muy ineficiente.

El éxito académico del alumno depende en gran medida de la eficiencia del tutor y de su capacidad de motivarlo, atendiendo a las diferentes necesidades identificadas en las sesiones de tutoría. El resultado de estas acciones necesariamente influirá en los resultados del desempeño académico de los estudiantes.

En la enseñanza a distancia, a menudo los esfuerzos aislados y solitarios del alumno resultan insuficientes, por lo que se hacen necesarios los apoyos proporcionados por los tutores y por sus condíscípulos. Por todo lo cual, se entiende a la tutoría como un proceso de ayuda en el aprendizaje contextualizado del sistema educativo en el cual se apoya.

Edmundo Pimentel

El Fanatismo

El siguiente artículo fue escrito por Edmundo Pimentel, estadístico, magyster en análisis de datos, docente de la UCV, consultor de empresas e investigador en el área social

Vivimos tiempos donde se ven por todas partes, posturas radicalizadas, fundamentalistas y fanatismos de toda índole. En la política, en la religión, en el deporte, en la educación, y en un sinfín de ámbitos de la vida social nos encontramos con una atrofia del pensamiento, que enferma a las personas e impide el diálogo social y la construcción de miradas más amplias sobre la realidad.
Muchos filósofos y analistas sociales coinciden en que el clima de nuestra época está marcado por la búsqueda de seguridad, de certezas y de identidad. Crecen toda clase de grupos intolerantes que se aplauden a sí mismos y no escuchan a quien tenga un matiz de discrepancia; hablan para sí mismos y para convencer a sus ya convencidos. Esta clase de fanatismos se ven tanto en política como en religión.

Definición

Es una actitud o actividad que se manifiesta con pasión exagerada, desmedida, irracional y tenaz en defensa de una idea, teoría, cultura, estilo de vida, etc. El fanático es una persona que defiende con tenacidad desmedida sus creencias y opiniones, también es aquel que se entusiasma o preocupa ciegamente por algo.​

El sufijo ismo hace referencia a una doctrina, a una creencia en particular. Por otra parte, el término fan hace alusión a un seguidor más bien entusiasta de una persona o cosa en particular.

El fanatismo fue definido por el filósofo Francesc Torralba como “miopía espiritual”, porque se confunde la propia percepción de la realidad con una verdad universal que debe ser aceptada por todos.

El fanatismo, en muchas ocasiones, rompe las barreras de la racionalidad y lleva a las personas a tomar acciones que pueden atentar incluso contra el sentido común. Es importante aclarar que la persona fanática es muy distinta de un seguidor fiel o de aquellos que poseen un gusto muy marcado sobre determinada persona o cosa.

El psicólogo Tõnu Lehtsaar[1] ha definido el término fanatismo como la búsqueda o defensa de algo de una manera extrema y apasionada que va más allá de la normalidad. El fanatismo religioso se define por la fe ciega, la persecución de los disidentes y la ausencia de la realidad.​

El fanatismo supone una adhesión incondicional a una causa. La mencionada ceguera que produce el apasionamiento lleva a que el fanático se comporte, en ocasiones, de manera violenta e irracional. El fanático está convencido de que su idea es la mejor y la única válida, por lo que menosprecia las opiniones de los demás.

De esta manera, podríamos determinar que el fanatismo se sustenta o identifica por cinco principales señas de identidad: el deseo de imponer sus propias ideas, el despreciar a quienes son diferentes, el basarse en una serie de ideas que son incuestionables, el tener una visión “cuadriculada” de las cosas pues todo es blanco o negro, y finalmente el carecer por competo de todo espíritu crítico.

Hoy en día se usa mayormente para designar a las personas profusas en su proselitismo hacia una causa religiosa o política, hacia un deporte, pasatiempo o hobby, o hacia una persona a quien idolatra.

Psicológicamente, la persona fanática manifiesta una apasionada e incondicional adhesión a una causa, un entusiasmo desmedido o monomanía persistente hacia determinados temas, de modo obstinado, algunas veces hasta indiscriminado y violento.

Relativo a las ideologías etc., el fanatismo se refiere a las creencias de una persona o grupo. En casos extremos en los cuales el fanatismo supera la racionalidad, la ceguera que produce este apasionamiento puede llevar a que la persona fanática se comporte, en ocasiones, de manera irracional o extremos peligrosos, como matar a seres humanos o encarcelarlos, con el fin aparente o manifiesto de mantener esa creencia, considerada por el fanático o fanáticos como la única verdad.

La importancia de una buena definición de fanatismo estriba en los problemas éticos que genera en la mayoría de los casos que serán considerados. Cabe señalar que en este sentido, el fanatismo no se define tanto por la racionalidad o irracionalidad del pensamiento de la persona fanática (eso atañe más propiamente a la locura, que es estudiada por la Psicología, a la Lógica, y a otros campos de conocimiento), sino más bien por sus actitudes o comportamientos, ya que son éstos los que producen problemas éticos (véase libertad de expresión).

Como suele ocurrir, en cuanto se rastrea sus orígenes toda palabra explica más de lo que en apariencia dice. Fanático, que viene del latín fanaticus, se origina en fanum, vocablo que designaba templos y santuarios en la Antigua Roma, donde se idolatraba a deidades paganas. En un principio se llamaba «fanático» al portero o vigilante de esos templos, pero a partir del primer siglo de nuestra era otro fue el significado. Desde entonces se entendió por fanático a quien estaba poseído por un espíritu o fervor delirante y frenético. Y se usaba la palabra sólo en el ámbito religioso. Hoy, 20 siglos más tarde, aquellos templos se multiplicaron convertidos en estadios, atriles, recitales, calles, redes sociales, manifestaciones y muchos otros ámbitos en los que se vela a la razón, al diálogo, a la diversidad, al disenso. «No se puede razonar con los fanáticos. Hay que ser más fuerte que ellos», decía el filósofo francés Alain (1868-1951). Hablaba de la fuerza de la razón y el pensamiento.

Fanatismo Fundamentalista

Hablamos de fanatismo fundamentalista cuando un colectivo adhiere a ideas y creencias extremas y las cumple e intenta hacerlas cumplir a otros de manera radical, es decir, sin posibilidad de cuestionamiento. El fanatismo así descripto conforma un discurso cerrado aunado a un obrar obsecuente que defiende sus ideales sin permiso de alguna transformación, es decir, prohíbe y castiga el cuestionamiento bajo la amenaza acusatoria de “traición” o de “herejía”.

Recordemos que Lacan discierne las pasiones del ser: amor, odio e ignorancia respecto de la castración. Estas tres pasiones se refuerzan una a las otras cuando el fin del poder es la dominación.

Cuando el fanatismo defiende el amor a una idea, causa o creencia; cuando accede al poder, instrumenta, en nombre de la ética, la moral, la sangre, la seguridad, la patria, los más diversos modos de discriminación y segregación, aún el aniquilamiento. Por ello, el fanatismo se sostiene en la dominación del amor del otro. Dado que determina qué “debe amarse”, engendra el odio al diferente, por un lado y, por otro, la traición al sí mismo del amante. El amor extremo es primero suicida y luego homicida.

Cuando una persona sustituye su conciencia, y deja de funcionar como sujeto único, por una ideología o creencia, despoja al enemigo de su condición humana. La obsesión de un fanático puede ser muy peligrosa ya que no se valoran otras formas de pensar que no sea la suya, y eso puede arreglarlo de manera moderada o violenta. Los obsesos de una idea confunden lo que imaginan con la realidad.

El fanatismo se caracteriza por su vehemencia y discurso, generalmente violento, que tiende a defender y exacerbar la posición propia contra cualquier opinión contraria. Es por esto que los fanatismos hoy en día están mal vistos por la sociedad, ya que atentan contra los valores democráticos de diálogo y tolerancia.

Para llegar al extremo del fanatismo, la persona debe contar con una estructura psicológica apropiada para esto; sin embargo, el objeto del cual la persona se vuelve fanático debe tener ciertas características particulares, de hecho no es posible ser fanático de una obra de arte o una innovación tecnológica.

El fanatismo requiere de una doctrina o institución con el que se sienta totalmente identificado, que trascienda el plano meramente individual, que penetre en la totalidad de su esencia y sienta que ésta última gira en torno a lo que adscribe. Se suele utilizar la expresión filosófica clásica: “como si detentara la llave del mundo” para describir este sentimiento. Por eso, los fanatismos suelen ser religiosos y políticos, principalmente.

La mayor parte de los fanáticos se encuentran entre las personas más jóvenes. El período de la juventud se caracteriza por cambios de la personalidad, de adaptación al entorno. Las sectas se meten en esta fase psicológica para apoderarse de la conciencia de aquellos a los que atrapa, aquellos más vulnerables. Ellos lo viven como algo suyo, dentro de un proceso natural, pero no se dan cuenta de la manipulación a la que están sometidos. Muchos jóvenes están propicios a meterse en un mundo de obsesiones por las propias características de la adolescencia. Ellos están en el proceso en el que buscan su identidad, acciones, personajes a quien seguir por la carencia que tiene en su entorno; y es más fácil buscar referencias desde afuera del entorno familiar.​ Son muchos los padres afectados por esta obsesión en sus hijos.

Otra característica es el delirio, que les deforma la realidad. El fanático nunca se equivoca. Si algo no sucede como explica o piensa, quienes están cometiendo el error son los demás. Los que no tienen su misma mentalidad no le comprenden y se pone en la actitud de mártir (Persona que padece muerte en defensa de su religión). 4​Para sus compañeros es un héroe que lucha por establecer el orden divino. El fanatismo puede repercutir en la personalidad del fanático, provocando una doble personalidad. Cuando alguien se convierte en seguidor incondicional de un grupo o secta, vive en dos mundos: el que le rodea y el de la organización, donde ambos suelen ser incompatibles.

La obsesión tiene un carácter compulsivo y termina por adquirir una condición penosa y angustiante para quien la sufre. Cuando las obsesiones y las compulsiones se han hecho crónicas, ya se habla de una neurosis que perturba la vida normal de la persona y se transforma en un trastorno obsesivo-compulsivo.

Casos extremos

En los casos más extremos, fanáticos pueden agredir o acabar con la vida de alguien que se les contradiga, a sí mismos o incluso a su ídolo. Los homicidios cometidos por fanáticos han causado conmoción a nivel mundial. ¿Por qué un fanático sería capaz de asesinar a alguien que admira? Este es un fenómeno que depende de la “herencia y el contexto”, los comportamientos son distintos en cada persona y según en la situación en la que se encuentre, pero estos mismos comportamientos pueden ser gatillados por trastornos de personalidad, específicamente la psicopatía.

Teorías psicológicas acerca del fanatismo

La conciencia de la individualidad se suprime mediante la atenuación de la conciencia del yo, por una parte, y mediante la acentuación del sentimiento de pertenencia a lo otro. Para lo primero sirven, por ejemplo, el alcohol y otras drogas, etc. Para lo segundo se procede a la adhesión incondicional a congregaciones y facciones políticas o religiosas, la entrega a un grupo, a personas posesivas… La conciencia corporal se disminuye mediante la reducción de las vivencias corporales y la desvalorización del mundo en donde la vida se desarrolla.

Epistemología

Desde el punto de vista epistemológico, el fanático, curiosamente, se parece a su contrario el relativista, en la medida en que para ambos no cabe el debate o la búsqueda común de la verdad. El fanático se comporta como si poseyera la verdad de manera tajante. Afirma tener todas las respuestas y, en consecuencia, no necesita seguir buscando a través del cuestionamiento de las propias ideas que representa la crítica del otro.

El fanático, pues, se caracteriza por su espíritu maniqueo y por ser un gran enemigo de la libertad. Los lugares donde impera el fanatismo son terrenos donde es difícil que prospere el conocimiento y donde parece detenerse el curso fluyente de la vida. Un mundo, en definitiva, contrario a la mudable naturaleza humana que en ocasiones se diría anhela la muerte. De hecho, para Albert Camus en El hombre rebelde, es una suerte de nihilismo destructivo más.

El precio a pagar por la cristalización del pensamiento engendrada por el fanatismo resulta caro. El alejamiento de la verdad es una de ellas, porque para profundizar en el conocimiento debemos estar abiertos al descubrimiento de la parte de verdad presente en los demás, desde una humildad intelectual de corte socrático, con una actitud dogmática resulta difícil llegar muy lejos intelectualmente.

Conflictos sociales

Pero existe otra desventaja que tal vez resulte más contundente que la epistemológica: que el fanatismo siempre ha conducido a guerras y a graves desastres. Tras numerosos conflictos sociales, guerras, masacres, limpiezas étnicas e injusticias se halla la intolerancia de muchos fanáticos. Esto han coincidido en señalarlo todos los defensores de la tolerancia. El fanatismo es el culpable de esos males, que podrían evitarse con la universalización de un talante fraternal que aceptara las diferencias.

Características del Fanatismo:

En síntesis, el fanatismo presenta uno o más de los siguientes rasgos:

  • Dogmatismo falaz: creencia en una serie de convicciones que no se cuestionan ni razonan y cuya justificación lo es por su propia naturaleza;
  • Intransigencia: no acepta los análisis críticos de sus ideas o comportamientos;
  • Maniqueísmo: las diferencias son consideradas de manera radical; no se admiten los matices.
  • Reduccionismo doctrinal o simplicidad de análisis interpretativo: la diversidad categorial suele encerrarse en pocas categorías contrapuestas: «buenos» y «malos»; «arios» y «no arios»; «fulanos» y «menganos» «del mundo» e «hijos de Dios»;
  • Discriminación o intolerancia a la diferencia: rechazo de lo que escapa a unos determinados modelos y etiquetas;
  • Autoritarismo: afán de imponer la propia cultura, estilo o creencias y de forzar a que los demás se adscriban a lo mismo.
  • Obsesión: El fanático en ocasiones abandona temporalmente una relación o debate, cuando las cosas se le escapan de las manos, aduciendo que la contraparte no está preparada para dialogar, o que no es respetuosa, o que es soberbia, etc.

Algunos fanatismos también se disfrazan de tolerancia y apertura, cuando en realidad imponen un relativismo dogmático que no acepta ningún disenso, porque no pueden aceptar que alguien defienda sus ideas o que tenga algunas certezas que esté dispuesto a defender. El relativismo dogmático es hijo del miedo, igual que el fundamentalismo, porque teme del diferente, teme que no pensemos todos de la misma forma. Por eso, aunque algunos grupos sean más fácilmente identificables con actitudes fanáticas, muchas veces quienes los critican con una agresividad injustificada, manifiestan la misma miopía, el mismo fanatismo que no acepta la diferencia.

Características del fanático

  • Se creen dueños de la verdad y no aceptan cuestionamientos.
  • No son personas razonables.
  • No escuchan opiniones diferentes a las suyas.
  • Se alteran fácilmente.
  • Suelen rodearse de otras personas fanáticas.
  • Son obsesivos.
  • En algunas ocasiones no miden sus actos cuando se trata de defender sus ideales.
  • Se encierran en sus ideas.
  • Son radicales o extremistas.
  • Son discriminantes e intolerantes ante quienes piensan opuesto a ellos.
  • Son autoritarios.
  • Tipos de fanatismo

    Existen varios tipos de fanatismo, y se manifiestan como afinidad y/o contrariedad con una persona, religión, ideología, deporte o pasatiempo, entre otros tópicos.

    • En el terreno religioso con la defensa de dogmas, o la defensa de libros sagrados o de dioses.
    • En la política el fanatismo se presenta en la defensa a ultranza de doctrinas, partidos o líderes políticos.
    • Idealización de una persona: Un fanatismo a una persona en particular ocurre cuando el llamado “fan” o fanático admira o siente entusiasmo por aquel. Algunos claros ejemplos suelen ser cuando se es fanático de un actor, un músico o incluso cualquier celebridad por la que admiren su estilo de vida o forma de pensar y, en algunos casos, imiten algunas de sus características para poder asemejarse a la vida de esta persona.
    • Deporte: En el caso de los deportes, el fanatismo puede llegar de forma positiva y también negativa. Si la persona es fanática de un determinado equipo, casi de manera automática estará en contra de los otros equipos que compitan con este. En este caso, el fanatismo puede llegar a tener ciertas negativas consecuencias ya que muchas veces, conllevan a actos violentos de diversa índole entre los mismos.
    • Antirreligiosos: A su vez, existen fanatismos que se posicionan en la vereda de enfrente que el fanatismo religioso para oponerse a estos. Los fanáticos antirreligiosos también pueden llevar a consecuencias violentas debido a que manifiestan su descontento y pueden llevar a enfrentamientos entre los mismos.

    Cabe analizar si es fanatismo el caso de la defensa acérrima de valores culturales tradicionales contra el cambio de los mismos.

El fanatismo religioso

Los fanatismos religiosos aparecen como los más antiguos y controvertidos. En ellos se destaca la falta de cuestionamiento absoluta, ya que son creyentes ortodoxos, y aceptan los dogmas a un punto extremadamente peligroso. Desde autoflagelación a grandes masacres, los fanatismos religiosos son hoy en día vistos como uno de los grandes males con los que debe enfrentarse la humanidad.

El fanatismo religioso es uno de los tipos de fanatismo que más controversia ha generado en el transcurso de la historia; en cuanto a que bajo su influencia se han generado conflictos bélicos, genocidios, asesinatos y actos terroristas. Tal es el caso del fanatismo musulmán, que implica el sacrificio de la vida propia en pos de una vida más allá de este mundo.

Dentro de los diversos tipos de fanatismo existentes hay que subrayar que el religioso es el que más daño ha ocasionado a lo largo de la historia de la humanidad pues el mismo ha dado lugar a un sinfín de guerras, de holocaustos e incluso de actos terroristas y asesinatos.

Como perfectos ejemplos de ese horror religioso que sólo ha traído muerte y destrucción merecería destacarse la creación de la Santa Inquisición durante la Edad Media. Se trataba esta de una institución dentro de la Iglesia Católica que tenía como clara misión acabar con la herejía y para ello establecía tribunales a lo largo y ancho de la geografía mundial que eran los encargados de “juzgar” a quienes se consideran brujos, ateos o adoradores del demonio.

Ese citado objetivo dio lugar a que los individuos que se situaran al frente del Santo Oficio cometieran todo tipo de injusticias y de inculpaciones a inocentes que murieron quemados en la hoguera o que sufrieron todo tipo de torturas absolutamente abominables.

Asimismo otro tipo de fanatismo religioso se vive en la actualidad dentro del seno de la religión islámica. De esta manera existen grupos  que cometen toda clase de actos delictivos contra quienes no creen o piensan como ellos.

Durante siglos, miles de hombres fanáticos se han visto influenciados bajo las grandes religiones para así llevar actos que van en contra de la propia religión lo cual deja a ver que el individuo está actuando no bajo fe, sino por pura obsesión.

El fanático religioso se identifica con un individuo de conducta ciega con una religión en particular, lo que le lleva a provocar actos contra personas que no creen en ésta mediante una lógica inflexible.

En los siglos XVI y XVII el fanatismo religioso alcanza un alto grado ya que estos simpatizantes condenaban las ciencias «al condenar estas a la religión mediante la razón» los reyes «acusados de superficiales materialistas que llevaban una vida de placeres» y a los estudiosos de los astros «a quienes se acusaba de servidores de Satanás». El fanatismo tiene un principio en parte compartido con la fe, según el cual quien piensa diferente se convierte en adversario o enemigo.

En las religiones más influyentes y expandidas mundialmente se han podido ver actos de fanatismo desde la decadencia del imperio romano por el cual los cristianos quemaron libros y estatuas por inmorales y fulminaron avances en literatura y arte. Por ejemplo, las cruzadas fueron actos fanáticos e imperialistas que profundizaron en la disputa centenaria entre musulmanes y cristianos, combatiendo ambos en nombre de Dios durante la Edad Media. Otros actos contemporáneos a éstas eran la Santa Inquisición, herramienta de supresión de la herejía.

En la actualidad algunos actos fanáticos se han podido ver bajo acciones de grupos de la religión islámica, como los atentados del 11 de septiembre de 2001, cometiendo daños hacia otros ciudadanos que difieren de sus creencias.

Generalmente se clasifica al fanático como una persona ignorante e ingenua, con un razonamiento apenas suficiente para justificar y defender sus creencias mediante la agresión o juzgando a los demás como herejes.

Psicológicamente el fanático presenta cuadros de monomanías y comportamientos obsesivos sin lugar a discusión amparándose en la veracidad inquebrantable de una sola verdad, los comportamientos repetitivos se convierten en su forma de vida; alabanzas, horarios de asistencias a congregación para repetir los mismos comportamientos dejando de lado la singularidad humana (“cada persona es como es”), este comportamiento obsesivo llega a cambiar sus vidas y a reemplazar apegos antiguos con nuevos (apegos religiosos) haciendo más complicado el tratamiento clínico – terapéutico por su renuencia a aceptar nuevos caminos que le conduzcan a otra realidad lejos de todo apego a congregaciones y seres «sobrenaturales».

El fanático no acepta consejos ni modificaciones lo cual hace extremadamente difícil su evolución y cambio de mentalidad. Esta mentalidad puede además haber sido reflejo de un núcleo social en el que se ha exaltado el deseo de suprimir a los que se oponen a sus creencias y modo de ver la vida.

Estos mayormente van más allá de lo debido, es el modo desproporcionado de entender y defender una causa el cual les lleva a un sentido de llevar a cabo una misión, los cuales son capaces de recurrir a todos los medios con tal de triunfar. Estos contienen una conciencia desmedida de su propia grandeza: el fanático se identifica con la causa que defiende, estos se alimentan del celo inquisitorial y actúa como fiscal o juez de la verdad.

El fanatismo religioso concretamente es la incapacidad para admitir el mundo en su diversidad y para aprender de los otros, generando una sociedad anclada en un tiempo y una forma fija de ver las cosas.

Se opone al movimiento que conduce a la realidad y por tanto no se puede ver cambios en ella, lo que no da posibilidad para el desarrollo de la vida y el descubrimiento de nuevas ideas.

Según el reverendo Baltazar Porras «No hay nada más bochornoso que “convivir” con un fanático porque no hay manera de razonar y porque no deja espacio a las otras dimensiones de la vida. Todo se ve y valora bajo el prisma de la pasión fanática. No hay día sin una cadena en la que se exalta la guerra, el odio y la exclusión. No hay espacio para “el otro”. En lugar del diálogo o el encuentro se pone en primer lugar la confrontación, a ver quién puede más. Así nos estamos destruyendo física y espiritualmente, sin tregua para el trabajo creador o para la alegría serena. Nos volvemos talibanes, sin equilibrios, extremosos para todo. Esa fue la conducta de quienes irrumpieron el miércoles santo en la Basílica de Santa Teresa, pues no fueron a rezarle al Nazareno sino a vejarlo y a despreciar la fe de los presentes».

Hay otro tipo de fanático que cree ciegamente en el destino, lo cual le conduce a una concepción fatalista de la vida. Este tipo de fanático tiende a no responsabilizarse de sus actos porque «lo que ha de ser será» y generalmente delega la resolución de sus problemas a Dios. Si pierde su trabajo se encomienda a Dios: «Diosito tu sabes lo que haces»  y se queda esperando en su casa. Si es estudiante y debe rendir un test para el cual no estudió: «Diosito no pude estudiar pero con tu ayuda saldremos adelante», es decir que si lo aplazan también lo hacen con Dios».

Es probable que Dios en alguna ocasión haya pensado en pintarle una paloma blanca, pero luego reflexionó y se dijo que podría interpretarlo como el Espíritu Santo y se le refuerza la actitud cómoda. El problema es que el fanático considera que esta situaciones le corresponde resolverlas a Dios y no a él, y por supuesto que Dios no tiene la opción de decir «Dios mío y ahora que hago»

Fanatismo político

En los últimos tiempos el mundo parece estar cada vez más polarizado, cada día que pasa el fanatismo político se propaga por todas las naciones del mundo como si se tratase de una de las peores pandemias que ha azotado a la Tierra.

El fanatismo político es una variante muy similar en la estructura propia del fanático, pero en este caso es en el partido (generalmente bajo la figura de un líder carismático) donde encuentra el sentido total y absoluto de su vida, donde se toma la causa como propia y la sostienen hasta las últimas consecuencias.

El fanático político defiende con tenacidad y vehemencia sus opiniones y creencias, defiende su propia verdad, su efímero poder. Su capacidad de razonamiento es escasa por eso es presa fácil de caudillos y politiqueros, defiende tesis falsas, es iracundo e irascible, su capacidad de reacción es violenta e irracional, el fanático cree saberlo todo, se siente portador del poder divino para resolver problemas, sancionar o castigar. El fanatismo es patrimonio de sistemas autoritarios y dictatoriales donde el chantaje, la represión y el miedo son utilizados para someter a la gente. Quienes no pueden acomodar sus ideas al fanatismo son considerados enemigos y exponen su estabilidad psíquica, física y social a serios peligros que pueden terminar en la tortura, la cárcel o la muerte.

En psicología a los fanáticos políticos se los ubican en el grupo de las personas inseguras que tratan de compensar sus sentimientos de inferioridad por la fuerza, el chantaje o la mentira, su escasa capacidad de razonamiento no les permite pensar, generar ideas ni respuestas, requieren de incondicionales para a través de un discurso ofensivo-burlesco y populista desviar la atención del fracaso, esto se puede apreciar en el desarrollo del último proceso electoral que ha generado grandes problemas de credibilidad. Jacinto Benavente, Dramaturgo Español dice: “El honor no se gana en un día para que en un día pueda perderse. Quien en una hora puede dejar de ser honrado, es que no lo fue nunca”. Señores del Consejo Nacional Electoral, ustedes tienen la palabra.

La falta de racionalidad puede llegar a tal extremo que, por el fanatismo, una persona mate a otra. Cuando el fanatismo llega al poder político, suele desarrollar todo un sistema para la imposición de sus creencias, castigando a los opositores con la cárcel o incluso la muerte.

Cuando nos encerramos en el fanatismo, olvidamos algo fundamental para el crecimiento personal y el progreso social: tener cerca a alguien que piensa distinto o en contra de lo que pienso, me enriquece, hace crecer y me obliga a pensar. Convivir con la diferencia nos obliga a repensarnos, a revisar nuestras convicciones, a pensar críticamente, a salir de nuestra comodidad, a ver con otros ojos la misma realidad.

Cuando pensamos que los demás, por la simple razón de pertenecer a otro partido político o a otra religión que no sea la mía, no tienen nada para aportarme, no dicen nunca la verdad, no tienen nunca razones que deban ser escuchadas, son siempre “sospechosos”, estamos ante la demonización del otro. Solo a través del diálogo y la comprensión del diferente podemos crecer como personas capaces de pensar libremente y de escuchar realmente a los demás.

La implicación recíproca entre autoritarismo y fanatismo agravia al pensamiento autónomo y ataca la democracia pero el fanático que se cuenta entre sus filas se motiva en el desistimiento de la posición deseada. Aunque el fanático alegue la búsqueda de la verdad, el amor al semejante o la consecución de un fin universal, sólo estará renunciando a su deseo.

Se ha vuelto muy común escuchar una y otra vez el término «fanático», sin embargo éste abarca más allá de la admiración y el respeto por una persona, partido político o religión. El fanatismo es totalmente extremista, se manifiesta a través del frenesí con el cual una persona o varias defienden sus creencias: culturales, religiosas, políticas, ideológicas, etc. En este sentido, podría decirse que el fanatismo posee varios apellidos. En este caso hablaremos sobre el fanatismo político.

El fanatismo político es uno de los principales problemas que afronta la sociedad, ha sido la causa de diversas guerras, enfrentamientos, disputas y masacres a lo largo de la historia de la humanidad. El fanático político se caracteriza por aislarse en sus propias posiciones y creencias, no existe la posibilidad alguna de que éstos vean algún inconveniente en sus convicciones. En la mayoría de los casos estas personas son inducidas a este tipo de fanatismo por un líder político.

La miopía gerencial en los cargos directivos

Cuando se tiene que liderar equipos o gobernar una institución, un peligro creciente es la estrechez mental que excluye la crítica externa, que no escucha a los que piensan distinto, que evita el disenso de todas las formas posibles, aunque venga de colaboradores y amigos que ofrecen su ayuda.

Cuando nos toca dirigir en una organización convivimos con muchos puntos ciegos que nos impiden ver la realidad y nos obstaculizan una lúcida toma de decisiones, haciendo que cualquier gestión se vea perjudicada en su eficiencia. Y es que cuando nos escuchamos solo a nosotros mismos y nos rodeamos de los que nos dicen a todo que “sí”, no nos cuestionan nada y se vuelven una prolongación de nosotros mismos, se atrofia la visión y se pierde la posibilidad de crecer.

La miopía gerencial en las instituciones se manifiesta cuando los que tienen que gobernar se rodean de los que los adulan y aprueban, alejándose de cualquier posibilidad de autocrítica, esquivando a todos los que puedan cuestionar el modo en que se hacen las cosas. A los “críticos” se les discrimina y se les trata de “neutralizar”, calificándolos como desleales o “infiltrados”, aunque sean los únicos que nos ayuden a pensar con mayor lucidez.

Progresivamente se pierde la perspectiva, y si en el peor de los casos, quien manda tiene baja autoestima, no soportara ninguna clase de sugerencias, salvo que confirmen sus propias ideas y obsesiones.

La dependencia económica es un factor que también fomenta esta miopía de quienes dirigen. Cuando los ingresos dependen de no hacer enojar al jefe, no se dirá lo que se piensa. Un ejemplo de ello puede verse en asesores políticos u organizacionales. Existen muy buenos equipos consultores, pero no siempre son independientes. ¿Cuántas veces quienes asesoran se limitan a aspectos técnicos sin cuestionar la visión de quien le contrata? Porque difícilmente uno escuchará asesores que le digan que está equivocado. Y es que escuchar todas las críticas supone cuestionar el propio desempeño y la propia visión.

El gran peligro de un liderazgo con esta miopía es que la organización que dirige se vuelve un anexo de su propio ego y no podrá ver más allá de sí mismo, creyendo que ha sido eficaz solo porque ha realizado sus propios caprichos sin ninguna demora.

«El fanatismo político es una de las más peligrosas patologías que degeneran, debilitan, traumatizan, y llegan a dar muerte a la convivencia civilizada de la sociedad. El individuo y los grupos que se mueven por el impulso fanático constituyen una amenaza directa para la sociedad porque siguen a su líder político, a veces carismático, sin evaluar la ética y la eficacia de las acciones que realiza; incluso algunos políticos llegan a ser hasta idolatrados por los incautos seguidores contagiados del virus». Luis Antonio Quizhpe

Antídotos contra el fanatismo

Una de las cosas que pueden encontrarse en las actitudes fanáticas es la falta de alegría y de sentido del humor con los propios proyectos. Por ello el primer antídoto contra el fanatismo es el humor. Es muy sano para no vivir siempre enojado porque existen otros que piensan distinto. El humor nos ayuda a reírnos de nosotros mismos, a relativizar cosas que deben matizarse, y a vernos con una mirada más amplia.

Un segundo antídoto es aceptar al otro tal como es, sin querer que sea distinto ni que piense distinto, sino dejándolo ser, nos hace salir del propio hermetismo ideológico en el que muchas veces podemos vivir cómodamente. Aceptar al otro nos devuelve la paz que hemos perdido por no aceptar la realidad tal como es, y nos enriquece.

Aprender de los grandes maestros de la espiritualidad, porque los hombres y mujeres de todos los tiempos que marcaron el progreso filosófico, espiritual y cultural de la humanidad, fueron comprensivos y receptivos a escuchar lo distinto, dialogaban con todos sin excluir a nadie y estuvieron siempre dispuestos a repensarlo todo, sin miedo a equivocarse, sino conscientes que es necesario salir del propio ego para encontrarse realmente con el otro. Y es que quien está dispuesto a aprender, está dispuesto a escuchar y a cambiar

 

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Fanatismo

Votar o no votar: Una mirada desde la medición estadística

El autor, Edmundo Pimentel, es estadístico, profesor emérito de la Universidad Central de Venezuela, investigador en el área social y consultor de empresas.

La venezolana sigue siendo una sociedad sui géneris, mientras en otras latitudes, durante períodos electorales, las personas se preocupan por quién decantará la selección del candidato merecedor del voto mayoritario, en nuestro caso para las próximas elecciones la preocupación de una gran porción de los electores se concentra en la decisión de votar o no votar.La mayoría de los venezolanos se han polarizado en dos grupos, uno conformado por personas que  considera que los próximos comicios constituyen una oportunidad para expresarse y lograr que su candidato salga vencedor. El otro grupo considera que las elecciones constituyen una estrategia del gobierno para mejorar su imagen y que los resultados ya están decididos a favor del gobierno.

De acuerdo a lo informado por las principales empresas de demoscopia que se dedican a investigar las tendencias electorales, la disyuntiva parece ubicarse entre el voto castigo y la abstención, por falta de confianza en el CNE. Ambas opciones representan los dos grandes nichos en las elecciones del 20-M. En ellos se concentran ambas campañas electorales. Por tanto, o gana el voto castigo o lo hace la abstención. A esos dos grupos estará dirigida toda la estrategia política de los candidatos.

El acto de votar o no votar sintetiza y refleja las lealtades político-electorales, los sueños y esperanzas de la gente, así como los temores y, de cierta manera también, los rencores sociales, sus filias y sus fobias.

La gráfica que se inserta a continuación constituye un modelo simplificador que ilustra ambas posiciones electorales con las subcategorías de cada una de dichas posiciones.

En el modelo propuesto se considera que entre las personas que atenderán la convocatoria electoral y ejercer su derecho al voto, existen cuatro subcategorías: el “Voto Compromiso”, el “Voto por Temor”, el “Voto Castigo” y el “Voto por el Menos Malo”. Las tres primeras de estas subcategorías conforman una dimensión de orden superior que denominamos el “Voto Mediatizado” y la última junto con la “Abstención” conformas la categoría “Voto Conciencia”. Seguidamente se describen en forma resumida las categorías y subcategorías antes mencionadas.

EL Voto Mediatizado: Mediatizar significa influir de modo decisivo en el comportamiento de alguien, limitando o coartando su libertad. Según el DRAE se refiere a “Intervenir dificultando o impidiendo la libertad de acción de una persona o institución en el ejercicio de sus actividades o funciones”. Entre las sub categorías del voto mediatizado se encuentran las siguientes:

El voto compromiso es la forma como se manifiesta la adhesión de un individuo a una ideología o a un sistema político. También se deriva del agradecimiento u obligación que se genera por la percepción de dádivas, favores, contratos, empleo, etc. Desde el punto de vista de su medición debe considerarse algunos indicadores como son: simpatías ideológicas, lugar de trabajo, favores recibidos, etc. En esta subcategoría se inserta el voto por fanatismo.

El Voto por Temor: El miedo constituye una de las emociones primarias y básicas, que tiene una función principalmente informativa. La de avisarnos cuando existe un peligro. El miedo aumenta nuestras percepciones de peligro, generando un comportamiento más adverso al riesgo. Nuestro sistema límbico nos lleva a querer huir de ese peligro, buscar nueva información, que en un contexto político se traduce en evitar acciones que puedan colocarnos en situaciones peligrosas, como ser agredidos física o moralmente, quitarnos prebendas, perder el empleo, no tener acceso a los alimentos y servicios básicos necesarios, etc., quienes se benefician de él no apuntan a generar más seguridad, sino más temor. En esta sub categoría se inserta el voto tendencial, es decir, el voto a lo que se considera con mayor opción de ganar por temor a perder con otro candidato.

Son conocidos los casos de presión electoral (primero en aparición en listas, luego en la intención de voto) en forma de llamada telefónica, reunión en el despacho, o la famosa expresión de: “no puedes decir que no”. La persona que niegue que esto ocurra es que tiene tanto miedo como el que lo ha vivido en carne propia o es uno de los inductores.

En muchos casos existe una idea generalizada por la cual si no estás con los que detentan el poder, o manifiestas unas ideas diferentes (ni mejores ni peores, solo distintas), tu carrera profesional peligra o puedes ser excluido de algunos beneficios sociales. El voto del miedo insiste en reducir a una sola las opciones que la persona tiene para votar, tratando de incitar temor en caso de hacerlo en otro sentido.

El crear miedo es una estrategia añeja de los políticos, la cual, actualmente es utilizada por diferentes partidos y candidatos, debido a la vulnerabilidad emocional del ser humano y a los efectos que el miedo genera en su conducta. De hecho, se puede asegurar que las actuales campañas electorales en el mundo se articulan, de una u otra forma, con base en la generación e institucionalización del miedo. Por un lado, miedo a que las cosas empeoren y se pierda lo que se tiene o ha logrado, o que se amenace el sistemas de creencias y valores predominante. Por el otro, como garantía de seguridad pública, militar, económica, jurídica o social y salvaguarda ante las amenazas y peligros, reales o imaginarios, existentes.

El Voto Castigo: El voto castigo ocurre al negar el apoyo electoral a quien se apoyó antes, para castigarlo por el descontento que ha producido su gestión, tratando de impedirle el acceso a una nueva representación política. Puede manifestarse como voto en blanco (que también expresa una disconformidad general con el sistema) o votando al adversario. Se habla de voto castigo cuando se advierte una merma notable del caudal electoral de un candidato o partido, en comparación con la elección anterior, luego de un período de gestión.

El Voto por Motivaciones Personales: Las razones personales constituyen una dimensión compleja y multifactorial, incluye el voto a ganador,  este tipo de voto también es conocido en la ciencia política como el efecto bandwagon o efecto de arrastre. Este tipo de voto u efecto, se genera cuando los electores votan por aquellos candidatos o partidos que es probable que resulten ganadores (o que son proclamados como tales por los medios de comunicación y las encuestas sobre preferencias electorales), esperando estar en el ‘lado ganador’ al final. También incluye el “Voto Clasista”. Este voto de clase social, se genera por la ubicación del elector en la estructura social. Es decir, la motivación del elector y su orientación política-electoral está en función de la clase social a la que pertenece. El elector, en este caso, apoya al partido, candidato o coalición de partidos que se identifiquen con su clase social. Para cerrar esta dimensión consideraremos que las motivaciones no incluidas en las otras subcategorías, forman parte de ella.

Voto Consciente:

Las elecciones no se celebran exclusivamente en sistemas políticos democráticos. Hay sistemas autoritarios que, conscientes de su incapacidad de forjar legitimidad, se sienten tentados a recurrir a las elecciones, las cuales tienen un carácter plebiscitario y se desarrollan sin garantías de limpieza democrática que soslayen las violaciones sistemáticas, y generalmente virulentas, de las reglas de juego inherentes a las democracias.

Las elecciones en una dictadura anulan, crean obstrucciones de gran calibre o son beligerantes con la conducta competitiva partidista. La confrontación partidista es reemplazada por la omnipresencia de un partido único, o bien, por amagos de diversidad con la presencia de candidatos supuestamente alternativos porque, al fin y al cabo, se entiende que este tipo de elecciones no afectarán, en ningún caso, a quienes detentan el monopolio del poder. La transición política desde sistemas autoritarios hacia una democracia, tarde o temprano, deberá seguir la vía de unas elecciones libres con sufragio universal desde la constitución.

El voto consciente se produce cuando el elector investiga y conoce la trayectoria de los candidatos, sus programas de gobierno, analizar sus propuestas para establecer si son populista o tiene un programa serio, consistente, viable, medible en su desarrollo; si existe coherencia entre lo que piensa y lo que hace. El voto no puede representar solamente el interés personal, un buen ciudadano no solo vota por quien a él le convenga, sino por quien mejor pueda dirigir a su país, región o Institución.

La conciencia se define, en términos generales, como el conocimiento inmediato que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones, pero también se refiere a la capacidad de los seres humanos de verse y reconocerse a sí mismos y de juzgar sobre esa visión y reconocimiento. El sufragio consciente ocurre cuando la opción votada coincide  con los valores morales y la conciencia del elector.

La abstención y el voto en blanco puede formar parte de una acción electoral consciente cuando se duda de la integridad de los candidatos o de la legalidad de la convocatoria a elecciones; se desconfía de la capacidad crítica de los candidatos, cuando los candidatos no poseen las competencias necesarias para la difícil ejecución y administración de lo público o cuando se desconfía de las alianzas que se han aceptado para ganar.

También, aunque no en todos los casos, el voto por el candidato que a juicio del elector sea el “Menos Malo” conforma el voto consciente. Esto ocurre cuando las elecciones son transparentes, con igualdad de oportunidad para todos los candidatos. Cuando estas condiciones no existen o se asume la posición “El fin justifica los medios” este voto pasaría a la categoría del voto por “Motivaciones Personales”.

La medición de cada una de las subcategorías permitirá obtener una estimación confiable de la disposición de las personas para participar en los comicios electorales, así como para inferir quién será el ganador de dichos comicios si estos se realizan apegados a la normativa existente.

Escenarios Posibles

En forma resumida los escenarios posibles de las elecciones del 20-M se pueden agrupar en dos categorías de análisis. Escenario 1: Gana el presidente actual y Escenario 2: Gana la oposición.

Bajo el Escenario 1 no se esperan grandes cambios en la gestión gubernamental, (aunque seguramente se intentarán), lo cual conducirá a un recrudecimiento de la conflictividad social debido al empeoramiento de las adversas condiciones de vida que actualmente castigan a los venezolanos y al anunciado aumento de las sanciones internacionales. No es fácil estimar el tiempo que esa situación puede permanecer, pero si se sabe que esas condiciones no son sostenibles.

En el escenario 2: La situación se vislumbra muy complicada, el ganador no podrá asumir la presidencia hasta principios del próximo año y además deberá estar sometido a la Asamblea Nacional Constituyente y por si fuera poco, hay una alta probabilidad que no sea reconocido internacionalmente, ni por las autoridades de los organismos financieros multilaterales, lo cual lele dificultará desarrollar un programa económico eficiente. También deberá enfrentar serios problemas para renegociar la deuda y atender las demandas internacionales por incumplimiento del pago de la deuda.

Porqué fallan las encuestas electorales

«El autor, Edmundo Pimentel, es estadístico, profesor emérito de la Universidad Central de Venezuela, investigador en el área social y consultor de empresas. Lo que hemos visto en los últimos años es que las empresas de demoscopia1 , han fracasado rotundamente en algunos de sus pronósticos».

En el mundo hay casi 600 empresas de este tipo. La mayoría no viven de las encuestas electorales, sino de los estudios de mercado y análisis demoscópicos de clientes para las compañías privadas, pero éstas, poco a poco, se van decantando por pequeñas empresas más especializadas ante los fracasos de predicción de las grandes.

Los desaciertos van desde lo ocurrido en Inglaterra con David Cameron hasta el Brexit. También se equivocaron en Argentina, Colombia, España, Panamá, Perú y entre otros casos. Finalmente la equivocación se hizo explícita en las elecciones de Estados Unidos, que demostraron un rotundo fracaso.

En Panamá encuesta tras encuesta Varela aparecía en el tercer lugar. Pero en la votación el vicepresidente Juan Carlos Varela alcanzó el triunfo. ¿Por qué fallaron, consistentemente, los sondeos de opinión? El resultado de la elección presidencial panameña, asociado a los recientes desenlaces electorales en Honduras, Costa Rica y El Salvador, exige una prolija labor introspectiva por parte de las firmas encuestadoras.

Las últimas elecciones presidenciales en Perú estuvieron marcadas por el mismo fallo de pronóstico. Durante toda la campaña electoral las encuestas dieron por ganadora a la candidata Keiko Fujimori, pero finalmente, en la segunda vuelta de los comicios del 5 de junio, se impuso el actual presidente, Pedro Pablo Kuczynski.

En Ecuador las encuestadoras fallaron en casi todos los resultados que publicaron: tanto los exit poll (ninguna acertó en la primera y en la segunda vuelta a la vez), como en encuestas previas, los resultados no fueron convergentes.

Los sondeos en Costa Rica predecían dos cosas: que las elecciones presidenciales las ganaría el evangélico Fabricio Alvarado y que habría una alta abstención. Finalmente se impuso el oficialista Carlos Alvarado y votó más gente que en la primera ronda.

Las encuestas en Chile fallaron en predecir el resultado de las elecciones presidenciales. Si bien cada encuesta tuvo distintos énfasis, los principales fallos se encuentran en la sobreestimación de los votos de Sebastián Piñera y en la subestimación de los votos de Beatriz Sánchez. «Reconocemos con humildad que no fuimos precisos a la hora de estimar la votación en particular de Sebastián Piñera y de Beatriz Sánchez», admitió el CEP, que anunció que trabajará en busca del instrumento «más preciso» posible 2.

En el caso de Argentina encuestas previas hablaban de diferencias de hasta 10 puntos de ventaja para Daniel Scioli sobre Mauricio Macri, “pero ésta terminó siendo de dos puntos, lo que excede el margen de error de las encuestas”, explica Guillermo Cumsille, profesor de opinión pública de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile y socio de la consultora Demoscópica.

En España la noche electoral del 26-J dejó varios titulares y uno de los más destacados fue el estrepitoso fallo de las encuestas. Todos los sondeos, incluso el del CIS, reflejaban desde hacía semanas que Podemos superaría con más o menos holgura al PSOE. Pero la realidad dio un sonoro bofetón a las empresas demoscópicas: los socialistas mantuvieron la segunda plaza, superaron a los de Pablo Iglesias por 14 escaños y el PP logró una victoria más amplia de lo esperado.

Manuel Mostaza, director de operaciones de la encuestadora española Sigma Dos, admite que ahora las empresas de estudios deben hacer un análisis de su metodología y de su forma de trabajar.

De acuerdo con lo expresado por la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC) es frecuente que las encuestas predigan resultados electorales que luego no se cumplen. ¿Hay alguna razón científica que lo explique? Piensan que sí y consideran que el problema podría ser que las teorías matemáticas que están detrás de las encuestas se aplican mal.

Uno de los problemas es que algunas condiciones bajo las que se aplica el muestreo no se cumplen, por ejemplo en el caso de elecciones regionales: la población no es uniforme. Sabemos muy bien que los votos de unas personas valen mucho más que los de otras. Es decir, hay poblaciones en las que el número de votos necesarios para elegir un representante al congreso (Asamblea) es mucho menor que en otras.

El otro inconveniente que resaltan es el de la representatividad de la muestra: Que la muestra sea representativa depende de si la encuesta está bien diseñada o no. Por ejemplo, entre los encuestados debería haber representantes de todas las provincias en proporción a sus poblaciones.

El otro problema tiene que ver con el instrumento de medición (en lo particular considero que es el más importante). Las personas pueden mentir, o pueden negarse a decir a quién van a votar. Los encuestadores lo tienen en cuenta, y aplican correcciones para estimar el posible voto de los que no quieren dar su opinión. Pero ¿acaso puede mantenerse que el grado de confianza sigue siendo el que indica el teorema sobre el tamaño de la muestra? La respuesta es negativa.

Concluyen con la siguiente afirmación: “Los datos técnicos que suelen acompañar a las encuestas son ficticios, están basados en una mala aplicación de los teoremas. El coeficiente de confianza que nos dan está enormemente exagerado. Cuando nos dicen que vale 95%, probablemente no es mayor que 50%. ¿Cómo puede extrañarnos que las encuestas se equivoquen? Lo raro es que algunas veces aciertan”3.

Algunos expertos consideran que uno de los problemas radica en la infraestimación de alguna de las opciones del elector. «Y cuando hay una infraestimación suele ser porque hay voto oculto, gente que no quiere decir a quién va a votar porque es consciente de que esa opción está socialmente mal vista»4. Claramente este problema se asocia a la construcción del instrumento de medición.

Arie Kapteyn un viejo profesor de economía de la Universidad de California del Sur ha sido el único que, con sus encuestas para el diario Los Ángeles Times, fue capaz de prever la victoria de Trump. Ningún otro de los grandes medios de comunicación estadounidenses acertó en sus pronósticos; todos patinaron estrepitosamente al dar como ganadora a Hillary Clinton.

Kapteyn y su equipo echaron mano del método más antiguo: en lugar de recurrir al manido sondeo telefónico, enviaron a todos los estados americanos miles de cartas con un cuestionario en su interior acompañado de un billete de cinco dólares. Y a quien respondía a las preguntas se le premiaba con otros 15 dólares. Una práctica que, según Kapteyn, es perfectamente lícita, porque participar en un sondeo requiere tiempo y quienes aceptan hacerlo se sienten además más responsables al ser retribuidos económicamente por ello.

A diferencia de las otras encuestas, que seguían realizando la clásica pregunta de «¿Usted a quién va a votar?», el sondeo de Kapteyn para Los Ángeles Times no pedía a los encuestados que eligieran entre uno u otro candidato sino que indicasen en una escala del 0 al 100 cuál era la probabilidad de que votasen por Donald Trump, por Hillary Clinton o por otro candidato. El sondeo también preguntaba a los participantes cual era la probabilidad de que fueran a votar o de que ese día se quedase en casa. Y gracias a todo eso lograron ver lo que los demás sondeos no vieron: que Trump era el que más posibilidades tenía de ganar.

Roberto Angulo, economista y socio fundador de la firma Inclusión, tiene amplia experiencia en el trabajo con estudios de opinión en Colombia, considera que no existe un buen marco muestral. A la hora de diseñar la muestra para una encuesta, es necesario conocer la composición de la población para poder definirla de manera representativa. En la mayoría de países se usa para ello el censo realizado por el Estado. Pero en Colombia “tenemos un marco muestral muy viejo (el último censo se hizo en 2005) y de una calidad que siempre ha sido cuestionable”.

Como se puede apreciar los sondeos electorales fallan. Lo cual no significa que las metodologías y técnicas que se utilizan en las investigaciones estadísticas de mercado no sirvan. Quiere decir, simple y llanamente, que algunos sondeos en ocasiones están mal diseñados y mal ejecutados.

Los problemas mencionados como causantes del desacierto de los pronósticos electorales, a partir de los resultados de las encuestas, efectivamente representan una porción importante de los errores de las empresas que hacen demoscopia. En este artículo haré referencia al diseño de los instrumentos de medición, que a mi juicio constituye la causa más importante de los errores de pronóstico.

Los cuestionarios se diseñan para medir aptitudes o actitudes que conforman lo que en psicometría denominamos constructos psicológicos. La intención del voto es un constructo psicológico que en condiciones normales es unidimensional y por tanto sencillo de medir. Cuando las condiciones económicas, políticas y sociales se hacen más complejas, también se complejiza el constructo psicológico intención del voto, y pasa a ser de mayores dimensiones, conformado un constructo de orden superior mediatizado por unas dimensiones latentes, que requieren ser medidas para determinar el comportamiento del constructo de orden superior.

Para realizar estas mediciones los estadísticos recurrimos a la técnica del análisis factorial (AF), el cual constituye un modelo estadístico que representa las relaciones entre un conjunto de variables. Plantea que estas relaciones pueden explicarse a partir de una serie de variables no observables (latentes) denominadas factores, donde el número de factores es substancialmente menor que el de variables. El modelo se obtiene directamente como extensión de algunas de las ideas básicas de los modelos de regresión lineal y de correlación parcial.

Gráficamente en la imagen que se inserta, en condiciones de baja complejidad la intención del voto estaría representada por una de las tres dimensiones latentes y las otras no existirían. Este es el modelo que se aplica en las encuestas para medir la intención del voto.

En condiciones de mayor complejidad no se debe aplicar este modelo simplista y es necesario recurrir al AF, donde se reconoce la existencia de un constructo de orden superior como el que ilustra la imagen, el cual es mediado por unas dimensiones latentes que es necesario identificar y definir operativamente para luego encontrar los indicadores (reflexivos) que permitan su medición.

Las variables latentes pueden variar de un país o región a otra. Especulando un poco sobre la base de lo declarado por algunos expertos y que fue reseñado en párrafos precedentes, una de esas dimensiones podría ser el temor a represalias físicas o económicas. Otras de dichas dimensiones podría ser lo que en el argot se denomina “El voto oculto” refiriéndose a la preferencia del elector por un candidato que ha sido desacreditado por la prensa y en las redes sociales. Se puede pensar en una tercera dimensión representada por aquellos electores que no se ven representados por ninguno de los electores y divagan entre no votar o hacerlo por el menos malo.

En conclusión, las empresas que hacen demoscopia deben superar el modelo facilista de medición unidimensional, para lo cual es preciso efectuar encuestas piloto que permitan determinar la dimensionalidad del constructo que desean medir y en caso que este no resulte unidimensional, identificar las variables latentes que lo median y los indicadores reflexivos que se originan de dichas variables y que posibilitan su medición.

1 Parte de la sociología que estudia las orientaciones y la opinión pública sobre algún tema.

2 http://www.elmercurio.com/blogs/2017/11/20/55911/Encuestadoras-explican-por-que-fallaron-en-los-resultados-detodos-sus-sondeos-electorales.aspx

3 http://www.aecomunicacioncientifica.org/por-que-fallan-las-encuestas/

4http://www.elmundo.es/sociedad/2016/11/24/5835b946268e3eab498b45af.html

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