La Educación Superior y la Educación Virtual

El autor Edmundo Pimentel es estadístico, magyster en análisis de datos, profesor emérito de la UCV,  investigador en el área social y consultor de empresas

En los últimos años el uso de las TIC’s ha dado apertura a la economía global, así como a la educación a distancia y al comienzo de la era de la información, fomentando un crecimiento de las sociedades virtuales, reduciendo distancias y costos, además de facilitar el acceso a la información. Con la evolución de las nuevas Tecnologías de Comunicación e Información y la proliferación de recursos multimedia, se abren diversas posibilidades educativas en entornos más atractivos, eficaces y eficientes. Actualmente las empresas comerciales e Instituciones educativas que deseen seguir siendo competitivas están obligadas a responder eficazmente a las necesidades que la sociedad demanda.

La educación virtual posibilita incluir a personas cuyos perfiles no les permitían acceder a modalidades de estudio tradicionales donde la asistencia a clases es fundamental, dado que incorpora a la masa estudiantil a personas que de otra manera no podrían estudiar, por la imposibilidad de trasladarse, porque trabajan y sus horarios no les permiten cumplir con los horarios de estudios presenciales, y adicionalmente, también incorpora a personas de más edad, que habitualmente no irían a la universidad a cursar rodeados de adolescentes, pero sí lo hacen a distancia.

Desde las dos últimas décadas del siglo XX, los modelos educativos han sido transformados por el auge en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Eso a su vez, ha posicionado a la educación virtual como una modalidad de la educación a distancia aplicable tanto en la educación formal como en la educación para el trabajo.

Estos cambios han marcado hitos en la educación que superando los límites geográficos nos acercan más al conocimiento sin fronteras para involucrarnos en una cultura digital globalizada que se vuelve imprescindible en el momento de acceder a la información, al conocimiento y a ser competitivos en el mundo actual, abriendo nuevos caminos y oportunidades a personas que hasta hace poco no tenían opciones para mejorar su formación.

La evolución de la Educación Superior en los últimos años se caracteriza por la adopción de parámetros de eficiencia, en la reducción de las estructuras organizativas y en fomento de procesos de descentralización en la ejecución de la actividad, que desembocan en la Internacionalicación de la Educación a través de la cual se impulsan y apoyan procesos de cambio y adecuación a la dinámica global, tanto de la Educación como de las Instituciones Educativas, armonizando lo local, lo regional y lo mundial. Según la UNESCO se estima que para el año 2025 la demanda de educación internacional aumentará a 7.2 millones de estudiantes, un salto cuántico de los 1.2 millones de estudiantes en el año 2000.

Las universidades de la región indefectiblemente deberán incursionar en la adecuación de sus estructuras para asumir la virtualización y la Internacionalización de la educación a los efectos de asumir el reto que la sociedad globalizada demanda de sus instituciones. En el CEVAD percibimos que no todas las universidades están iniciando el camino de la educación virtual en la dirección adecuada, y algunas lo hacen con pasos son muy cortos y demasiado lentos. Se hace necesario que los decisores de nuestras universidades levanten la vista sobre el bosque de sus actividades cotidianas y la enfoquen hacia el horizonte de la integración. Es necesario aunar esfuerzos para que el logro de la universidad virtual en la región se consiga en un tiempo mucho más corto y redunde en beneficios para la mayoría de la población.

En muchos casos los materiales educativos que soportan el desarrollo de los cursos virtuales son insuficientes. No se utilizan módulos educativos y son escasos los recursos digitalizados que se ofrecen como material de soporte. Más escasos aún son los laboratorios virtuales y las oportunidades de formación para los docentes que desean asumir el reto de la educación virtual.

Algunas universidades comoparte de sus programas de responsabilidad social ofrecen cursos gratuitos sin tutores,  los MOOC (acrónimo en inglés de Massive Open Online Course) o COMA  en español (Curso Online Masivo Abierto), son cursos en línea dirigidos a un amplio número de participantes a través de Internet según el principio de educación abierta y masiva.

Estos cursos sin tutores generan un doble efecto negativo sobre la imagen de la educación virtual, el primero es que resultan fastidiosos y desmotivantes, con el agravante que muchos de sus usuarios consideran que esa es la ínica modalidad de educación virtual. El otro efecto negativo es el que se deriva de sus características de ser gratuitos y poco motivantes genera una altísima deserción, lo cual se asume como una característica de la educación virtual en su conjunto.

En la educación virtual, en cualquier modelo de educación a distancia, la intervención del tutor virtual es crucial y determinante para el éxito de los programa de capacitación. La característica primordial de un tutor virtual, es la de fomentar el desarrollo del estudio a través de diversas estrategias que faciliten y propicien el aprendizaje colectivo de sus alumnos, su figura se concentra básicamente en orientar el aprendizaje de los contenidos expuestos y fomentar la interacción entre los alumnos a los efectos de impulsar el aprendizaje colaborativo. Es un factor clave para el logro de los objetivos académicos, muchos investigadores sostienen que sin tutores la educación virtual resulta muy ineficiente.

El éxito académico del alumno depende en gran medida de la eficiencia del tutor y de su capacidad de motivarlo, atendiendo a las diferentes necesidades identificadas en las sesiones de tutoría. El resultado de estas acciones necesariamente influirá en los resultados del desempeño académico de los estudiantes.

En la enseñanza a distancia, a menudo los esfuerzos aislados y solitarios del alumno resultan insuficientes, por lo que se hacen necesarios los apoyos proporcionados por los tutores y por sus condíscípulos. Por todo lo cual, se entiende a la tutoría como un proceso de ayuda en el aprendizaje contextualizado del sistema educativo en el cual se apoya.

Edmundo Pimentel

El Fanatismo

El siguiente artículo fue escrito por Edmundo Pimentel, estadístico, magyster en análisis de datos, docente de la UCV, consultor de empresas e investigador en el área social

Vivimos tiempos donde se ven por todas partes, posturas radicalizadas, fundamentalistas y fanatismos de toda índole. En la política, en la religión, en el deporte, en la educación, y en un sinfín de ámbitos de la vida social nos encontramos con una atrofia del pensamiento, que enferma a las personas e impide el diálogo social y la construcción de miradas más amplias sobre la realidad.
Muchos filósofos y analistas sociales coinciden en que el clima de nuestra época está marcado por la búsqueda de seguridad, de certezas y de identidad. Crecen toda clase de grupos intolerantes que se aplauden a sí mismos y no escuchan a quien tenga un matiz de discrepancia; hablan para sí mismos y para convencer a sus ya convencidos. Esta clase de fanatismos se ven tanto en política como en religión.

Definición

Es una actitud o actividad que se manifiesta con pasión exagerada, desmedida, irracional y tenaz en defensa de una idea, teoría, cultura, estilo de vida, etc. El fanático es una persona que defiende con tenacidad desmedida sus creencias y opiniones, también es aquel que se entusiasma o preocupa ciegamente por algo.​

El sufijo ismo hace referencia a una doctrina, a una creencia en particular. Por otra parte, el término fan hace alusión a un seguidor más bien entusiasta de una persona o cosa en particular.

El fanatismo fue definido por el filósofo Francesc Torralba como “miopía espiritual”, porque se confunde la propia percepción de la realidad con una verdad universal que debe ser aceptada por todos.

El fanatismo, en muchas ocasiones, rompe las barreras de la racionalidad y lleva a las personas a tomar acciones que pueden atentar incluso contra el sentido común. Es importante aclarar que la persona fanática es muy distinta de un seguidor fiel o de aquellos que poseen un gusto muy marcado sobre determinada persona o cosa.

El psicólogo Tõnu Lehtsaar[1] ha definido el término fanatismo como la búsqueda o defensa de algo de una manera extrema y apasionada que va más allá de la normalidad. El fanatismo religioso se define por la fe ciega, la persecución de los disidentes y la ausencia de la realidad.​

El fanatismo supone una adhesión incondicional a una causa. La mencionada ceguera que produce el apasionamiento lleva a que el fanático se comporte, en ocasiones, de manera violenta e irracional. El fanático está convencido de que su idea es la mejor y la única válida, por lo que menosprecia las opiniones de los demás.

De esta manera, podríamos determinar que el fanatismo se sustenta o identifica por cinco principales señas de identidad: el deseo de imponer sus propias ideas, el despreciar a quienes son diferentes, el basarse en una serie de ideas que son incuestionables, el tener una visión “cuadriculada” de las cosas pues todo es blanco o negro, y finalmente el carecer por competo de todo espíritu crítico.

Hoy en día se usa mayormente para designar a las personas profusas en su proselitismo hacia una causa religiosa o política, hacia un deporte, pasatiempo o hobby, o hacia una persona a quien idolatra.

Psicológicamente, la persona fanática manifiesta una apasionada e incondicional adhesión a una causa, un entusiasmo desmedido o monomanía persistente hacia determinados temas, de modo obstinado, algunas veces hasta indiscriminado y violento.

Relativo a las ideologías etc., el fanatismo se refiere a las creencias de una persona o grupo. En casos extremos en los cuales el fanatismo supera la racionalidad, la ceguera que produce este apasionamiento puede llevar a que la persona fanática se comporte, en ocasiones, de manera irracional o extremos peligrosos, como matar a seres humanos o encarcelarlos, con el fin aparente o manifiesto de mantener esa creencia, considerada por el fanático o fanáticos como la única verdad.

La importancia de una buena definición de fanatismo estriba en los problemas éticos que genera en la mayoría de los casos que serán considerados. Cabe señalar que en este sentido, el fanatismo no se define tanto por la racionalidad o irracionalidad del pensamiento de la persona fanática (eso atañe más propiamente a la locura, que es estudiada por la Psicología, a la Lógica, y a otros campos de conocimiento), sino más bien por sus actitudes o comportamientos, ya que son éstos los que producen problemas éticos (véase libertad de expresión).

Como suele ocurrir, en cuanto se rastrea sus orígenes toda palabra explica más de lo que en apariencia dice. Fanático, que viene del latín fanaticus, se origina en fanum, vocablo que designaba templos y santuarios en la Antigua Roma, donde se idolatraba a deidades paganas. En un principio se llamaba «fanático» al portero o vigilante de esos templos, pero a partir del primer siglo de nuestra era otro fue el significado. Desde entonces se entendió por fanático a quien estaba poseído por un espíritu o fervor delirante y frenético. Y se usaba la palabra sólo en el ámbito religioso. Hoy, 20 siglos más tarde, aquellos templos se multiplicaron convertidos en estadios, atriles, recitales, calles, redes sociales, manifestaciones y muchos otros ámbitos en los que se vela a la razón, al diálogo, a la diversidad, al disenso. «No se puede razonar con los fanáticos. Hay que ser más fuerte que ellos», decía el filósofo francés Alain (1868-1951). Hablaba de la fuerza de la razón y el pensamiento.

Fanatismo Fundamentalista

Hablamos de fanatismo fundamentalista cuando un colectivo adhiere a ideas y creencias extremas y las cumple e intenta hacerlas cumplir a otros de manera radical, es decir, sin posibilidad de cuestionamiento. El fanatismo así descripto conforma un discurso cerrado aunado a un obrar obsecuente que defiende sus ideales sin permiso de alguna transformación, es decir, prohíbe y castiga el cuestionamiento bajo la amenaza acusatoria de “traición” o de “herejía”.

Recordemos que Lacan discierne las pasiones del ser: amor, odio e ignorancia respecto de la castración. Estas tres pasiones se refuerzan una a las otras cuando el fin del poder es la dominación.

Cuando el fanatismo defiende el amor a una idea, causa o creencia; cuando accede al poder, instrumenta, en nombre de la ética, la moral, la sangre, la seguridad, la patria, los más diversos modos de discriminación y segregación, aún el aniquilamiento. Por ello, el fanatismo se sostiene en la dominación del amor del otro. Dado que determina qué “debe amarse”, engendra el odio al diferente, por un lado y, por otro, la traición al sí mismo del amante. El amor extremo es primero suicida y luego homicida.

Cuando una persona sustituye su conciencia, y deja de funcionar como sujeto único, por una ideología o creencia, despoja al enemigo de su condición humana. La obsesión de un fanático puede ser muy peligrosa ya que no se valoran otras formas de pensar que no sea la suya, y eso puede arreglarlo de manera moderada o violenta. Los obsesos de una idea confunden lo que imaginan con la realidad.

El fanatismo se caracteriza por su vehemencia y discurso, generalmente violento, que tiende a defender y exacerbar la posición propia contra cualquier opinión contraria. Es por esto que los fanatismos hoy en día están mal vistos por la sociedad, ya que atentan contra los valores democráticos de diálogo y tolerancia.

Para llegar al extremo del fanatismo, la persona debe contar con una estructura psicológica apropiada para esto; sin embargo, el objeto del cual la persona se vuelve fanático debe tener ciertas características particulares, de hecho no es posible ser fanático de una obra de arte o una innovación tecnológica.

El fanatismo requiere de una doctrina o institución con el que se sienta totalmente identificado, que trascienda el plano meramente individual, que penetre en la totalidad de su esencia y sienta que ésta última gira en torno a lo que adscribe. Se suele utilizar la expresión filosófica clásica: “como si detentara la llave del mundo” para describir este sentimiento. Por eso, los fanatismos suelen ser religiosos y políticos, principalmente.

La mayor parte de los fanáticos se encuentran entre las personas más jóvenes. El período de la juventud se caracteriza por cambios de la personalidad, de adaptación al entorno. Las sectas se meten en esta fase psicológica para apoderarse de la conciencia de aquellos a los que atrapa, aquellos más vulnerables. Ellos lo viven como algo suyo, dentro de un proceso natural, pero no se dan cuenta de la manipulación a la que están sometidos. Muchos jóvenes están propicios a meterse en un mundo de obsesiones por las propias características de la adolescencia. Ellos están en el proceso en el que buscan su identidad, acciones, personajes a quien seguir por la carencia que tiene en su entorno; y es más fácil buscar referencias desde afuera del entorno familiar.​ Son muchos los padres afectados por esta obsesión en sus hijos.

Otra característica es el delirio, que les deforma la realidad. El fanático nunca se equivoca. Si algo no sucede como explica o piensa, quienes están cometiendo el error son los demás. Los que no tienen su misma mentalidad no le comprenden y se pone en la actitud de mártir (Persona que padece muerte en defensa de su religión). 4​Para sus compañeros es un héroe que lucha por establecer el orden divino. El fanatismo puede repercutir en la personalidad del fanático, provocando una doble personalidad. Cuando alguien se convierte en seguidor incondicional de un grupo o secta, vive en dos mundos: el que le rodea y el de la organización, donde ambos suelen ser incompatibles.

La obsesión tiene un carácter compulsivo y termina por adquirir una condición penosa y angustiante para quien la sufre. Cuando las obsesiones y las compulsiones se han hecho crónicas, ya se habla de una neurosis que perturba la vida normal de la persona y se transforma en un trastorno obsesivo-compulsivo.

Casos extremos

En los casos más extremos, fanáticos pueden agredir o acabar con la vida de alguien que se les contradiga, a sí mismos o incluso a su ídolo. Los homicidios cometidos por fanáticos han causado conmoción a nivel mundial. ¿Por qué un fanático sería capaz de asesinar a alguien que admira? Este es un fenómeno que depende de la “herencia y el contexto”, los comportamientos son distintos en cada persona y según en la situación en la que se encuentre, pero estos mismos comportamientos pueden ser gatillados por trastornos de personalidad, específicamente la psicopatía.

Teorías psicológicas acerca del fanatismo

La conciencia de la individualidad se suprime mediante la atenuación de la conciencia del yo, por una parte, y mediante la acentuación del sentimiento de pertenencia a lo otro. Para lo primero sirven, por ejemplo, el alcohol y otras drogas, etc. Para lo segundo se procede a la adhesión incondicional a congregaciones y facciones políticas o religiosas, la entrega a un grupo, a personas posesivas… La conciencia corporal se disminuye mediante la reducción de las vivencias corporales y la desvalorización del mundo en donde la vida se desarrolla.

Epistemología

Desde el punto de vista epistemológico, el fanático, curiosamente, se parece a su contrario el relativista, en la medida en que para ambos no cabe el debate o la búsqueda común de la verdad. El fanático se comporta como si poseyera la verdad de manera tajante. Afirma tener todas las respuestas y, en consecuencia, no necesita seguir buscando a través del cuestionamiento de las propias ideas que representa la crítica del otro.

El fanático, pues, se caracteriza por su espíritu maniqueo y por ser un gran enemigo de la libertad. Los lugares donde impera el fanatismo son terrenos donde es difícil que prospere el conocimiento y donde parece detenerse el curso fluyente de la vida. Un mundo, en definitiva, contrario a la mudable naturaleza humana que en ocasiones se diría anhela la muerte. De hecho, para Albert Camus en El hombre rebelde, es una suerte de nihilismo destructivo más.

El precio a pagar por la cristalización del pensamiento engendrada por el fanatismo resulta caro. El alejamiento de la verdad es una de ellas, porque para profundizar en el conocimiento debemos estar abiertos al descubrimiento de la parte de verdad presente en los demás, desde una humildad intelectual de corte socrático, con una actitud dogmática resulta difícil llegar muy lejos intelectualmente.

Conflictos sociales

Pero existe otra desventaja que tal vez resulte más contundente que la epistemológica: que el fanatismo siempre ha conducido a guerras y a graves desastres. Tras numerosos conflictos sociales, guerras, masacres, limpiezas étnicas e injusticias se halla la intolerancia de muchos fanáticos. Esto han coincidido en señalarlo todos los defensores de la tolerancia. El fanatismo es el culpable de esos males, que podrían evitarse con la universalización de un talante fraternal que aceptara las diferencias.

Características del Fanatismo:

En síntesis, el fanatismo presenta uno o más de los siguientes rasgos:

  • Dogmatismo falaz: creencia en una serie de convicciones que no se cuestionan ni razonan y cuya justificación lo es por su propia naturaleza;
  • Intransigencia: no acepta los análisis críticos de sus ideas o comportamientos;
  • Maniqueísmo: las diferencias son consideradas de manera radical; no se admiten los matices.
  • Reduccionismo doctrinal o simplicidad de análisis interpretativo: la diversidad categorial suele encerrarse en pocas categorías contrapuestas: «buenos» y «malos»; «arios» y «no arios»; «fulanos» y «menganos» «del mundo» e «hijos de Dios»;
  • Discriminación o intolerancia a la diferencia: rechazo de lo que escapa a unos determinados modelos y etiquetas;
  • Autoritarismo: afán de imponer la propia cultura, estilo o creencias y de forzar a que los demás se adscriban a lo mismo.
  • Obsesión: El fanático en ocasiones abandona temporalmente una relación o debate, cuando las cosas se le escapan de las manos, aduciendo que la contraparte no está preparada para dialogar, o que no es respetuosa, o que es soberbia, etc.

Algunos fanatismos también se disfrazan de tolerancia y apertura, cuando en realidad imponen un relativismo dogmático que no acepta ningún disenso, porque no pueden aceptar que alguien defienda sus ideas o que tenga algunas certezas que esté dispuesto a defender. El relativismo dogmático es hijo del miedo, igual que el fundamentalismo, porque teme del diferente, teme que no pensemos todos de la misma forma. Por eso, aunque algunos grupos sean más fácilmente identificables con actitudes fanáticas, muchas veces quienes los critican con una agresividad injustificada, manifiestan la misma miopía, el mismo fanatismo que no acepta la diferencia.

Características del fanático

  • Se creen dueños de la verdad y no aceptan cuestionamientos.
  • No son personas razonables.
  • No escuchan opiniones diferentes a las suyas.
  • Se alteran fácilmente.
  • Suelen rodearse de otras personas fanáticas.
  • Son obsesivos.
  • En algunas ocasiones no miden sus actos cuando se trata de defender sus ideales.
  • Se encierran en sus ideas.
  • Son radicales o extremistas.
  • Son discriminantes e intolerantes ante quienes piensan opuesto a ellos.
  • Son autoritarios.
  • Tipos de fanatismo

    Existen varios tipos de fanatismo, y se manifiestan como afinidad y/o contrariedad con una persona, religión, ideología, deporte o pasatiempo, entre otros tópicos.

    • En el terreno religioso con la defensa de dogmas, o la defensa de libros sagrados o de dioses.
    • En la política el fanatismo se presenta en la defensa a ultranza de doctrinas, partidos o líderes políticos.
    • Idealización de una persona: Un fanatismo a una persona en particular ocurre cuando el llamado “fan” o fanático admira o siente entusiasmo por aquel. Algunos claros ejemplos suelen ser cuando se es fanático de un actor, un músico o incluso cualquier celebridad por la que admiren su estilo de vida o forma de pensar y, en algunos casos, imiten algunas de sus características para poder asemejarse a la vida de esta persona.
    • Deporte: En el caso de los deportes, el fanatismo puede llegar de forma positiva y también negativa. Si la persona es fanática de un determinado equipo, casi de manera automática estará en contra de los otros equipos que compitan con este. En este caso, el fanatismo puede llegar a tener ciertas negativas consecuencias ya que muchas veces, conllevan a actos violentos de diversa índole entre los mismos.
    • Antirreligiosos: A su vez, existen fanatismos que se posicionan en la vereda de enfrente que el fanatismo religioso para oponerse a estos. Los fanáticos antirreligiosos también pueden llevar a consecuencias violentas debido a que manifiestan su descontento y pueden llevar a enfrentamientos entre los mismos.

    Cabe analizar si es fanatismo el caso de la defensa acérrima de valores culturales tradicionales contra el cambio de los mismos.

El fanatismo religioso

Los fanatismos religiosos aparecen como los más antiguos y controvertidos. En ellos se destaca la falta de cuestionamiento absoluta, ya que son creyentes ortodoxos, y aceptan los dogmas a un punto extremadamente peligroso. Desde autoflagelación a grandes masacres, los fanatismos religiosos son hoy en día vistos como uno de los grandes males con los que debe enfrentarse la humanidad.

El fanatismo religioso es uno de los tipos de fanatismo que más controversia ha generado en el transcurso de la historia; en cuanto a que bajo su influencia se han generado conflictos bélicos, genocidios, asesinatos y actos terroristas. Tal es el caso del fanatismo musulmán, que implica el sacrificio de la vida propia en pos de una vida más allá de este mundo.

Dentro de los diversos tipos de fanatismo existentes hay que subrayar que el religioso es el que más daño ha ocasionado a lo largo de la historia de la humanidad pues el mismo ha dado lugar a un sinfín de guerras, de holocaustos e incluso de actos terroristas y asesinatos.

Como perfectos ejemplos de ese horror religioso que sólo ha traído muerte y destrucción merecería destacarse la creación de la Santa Inquisición durante la Edad Media. Se trataba esta de una institución dentro de la Iglesia Católica que tenía como clara misión acabar con la herejía y para ello establecía tribunales a lo largo y ancho de la geografía mundial que eran los encargados de “juzgar” a quienes se consideran brujos, ateos o adoradores del demonio.

Ese citado objetivo dio lugar a que los individuos que se situaran al frente del Santo Oficio cometieran todo tipo de injusticias y de inculpaciones a inocentes que murieron quemados en la hoguera o que sufrieron todo tipo de torturas absolutamente abominables.

Asimismo otro tipo de fanatismo religioso se vive en la actualidad dentro del seno de la religión islámica. De esta manera existen grupos  que cometen toda clase de actos delictivos contra quienes no creen o piensan como ellos.

Durante siglos, miles de hombres fanáticos se han visto influenciados bajo las grandes religiones para así llevar actos que van en contra de la propia religión lo cual deja a ver que el individuo está actuando no bajo fe, sino por pura obsesión.

El fanático religioso se identifica con un individuo de conducta ciega con una religión en particular, lo que le lleva a provocar actos contra personas que no creen en ésta mediante una lógica inflexible.

En los siglos XVI y XVII el fanatismo religioso alcanza un alto grado ya que estos simpatizantes condenaban las ciencias «al condenar estas a la religión mediante la razón» los reyes «acusados de superficiales materialistas que llevaban una vida de placeres» y a los estudiosos de los astros «a quienes se acusaba de servidores de Satanás». El fanatismo tiene un principio en parte compartido con la fe, según el cual quien piensa diferente se convierte en adversario o enemigo.

En las religiones más influyentes y expandidas mundialmente se han podido ver actos de fanatismo desde la decadencia del imperio romano por el cual los cristianos quemaron libros y estatuas por inmorales y fulminaron avances en literatura y arte. Por ejemplo, las cruzadas fueron actos fanáticos e imperialistas que profundizaron en la disputa centenaria entre musulmanes y cristianos, combatiendo ambos en nombre de Dios durante la Edad Media. Otros actos contemporáneos a éstas eran la Santa Inquisición, herramienta de supresión de la herejía.

En la actualidad algunos actos fanáticos se han podido ver bajo acciones de grupos de la religión islámica, como los atentados del 11 de septiembre de 2001, cometiendo daños hacia otros ciudadanos que difieren de sus creencias.

Generalmente se clasifica al fanático como una persona ignorante e ingenua, con un razonamiento apenas suficiente para justificar y defender sus creencias mediante la agresión o juzgando a los demás como herejes.

Psicológicamente el fanático presenta cuadros de monomanías y comportamientos obsesivos sin lugar a discusión amparándose en la veracidad inquebrantable de una sola verdad, los comportamientos repetitivos se convierten en su forma de vida; alabanzas, horarios de asistencias a congregación para repetir los mismos comportamientos dejando de lado la singularidad humana (“cada persona es como es”), este comportamiento obsesivo llega a cambiar sus vidas y a reemplazar apegos antiguos con nuevos (apegos religiosos) haciendo más complicado el tratamiento clínico – terapéutico por su renuencia a aceptar nuevos caminos que le conduzcan a otra realidad lejos de todo apego a congregaciones y seres «sobrenaturales».

El fanático no acepta consejos ni modificaciones lo cual hace extremadamente difícil su evolución y cambio de mentalidad. Esta mentalidad puede además haber sido reflejo de un núcleo social en el que se ha exaltado el deseo de suprimir a los que se oponen a sus creencias y modo de ver la vida.

Estos mayormente van más allá de lo debido, es el modo desproporcionado de entender y defender una causa el cual les lleva a un sentido de llevar a cabo una misión, los cuales son capaces de recurrir a todos los medios con tal de triunfar. Estos contienen una conciencia desmedida de su propia grandeza: el fanático se identifica con la causa que defiende, estos se alimentan del celo inquisitorial y actúa como fiscal o juez de la verdad.

El fanatismo religioso concretamente es la incapacidad para admitir el mundo en su diversidad y para aprender de los otros, generando una sociedad anclada en un tiempo y una forma fija de ver las cosas.

Se opone al movimiento que conduce a la realidad y por tanto no se puede ver cambios en ella, lo que no da posibilidad para el desarrollo de la vida y el descubrimiento de nuevas ideas.

Según el reverendo Baltazar Porras «No hay nada más bochornoso que “convivir” con un fanático porque no hay manera de razonar y porque no deja espacio a las otras dimensiones de la vida. Todo se ve y valora bajo el prisma de la pasión fanática. No hay día sin una cadena en la que se exalta la guerra, el odio y la exclusión. No hay espacio para “el otro”. En lugar del diálogo o el encuentro se pone en primer lugar la confrontación, a ver quién puede más. Así nos estamos destruyendo física y espiritualmente, sin tregua para el trabajo creador o para la alegría serena. Nos volvemos talibanes, sin equilibrios, extremosos para todo. Esa fue la conducta de quienes irrumpieron el miércoles santo en la Basílica de Santa Teresa, pues no fueron a rezarle al Nazareno sino a vejarlo y a despreciar la fe de los presentes».

Hay otro tipo de fanático que cree ciegamente en el destino, lo cual le conduce a una concepción fatalista de la vida. Este tipo de fanático tiende a no responsabilizarse de sus actos porque «lo que ha de ser será» y generalmente delega la resolución de sus problemas a Dios. Si pierde su trabajo se encomienda a Dios: «Diosito tu sabes lo que haces»  y se queda esperando en su casa. Si es estudiante y debe rendir un test para el cual no estudió: «Diosito no pude estudiar pero con tu ayuda saldremos adelante», es decir que si lo aplazan también lo hacen con Dios».

Es probable que Dios en alguna ocasión haya pensado en pintarle una paloma blanca, pero luego reflexionó y se dijo que podría interpretarlo como el Espíritu Santo y se le refuerza la actitud cómoda. El problema es que el fanático considera que esta situaciones le corresponde resolverlas a Dios y no a él, y por supuesto que Dios no tiene la opción de decir «Dios mío y ahora que hago»

Fanatismo político

En los últimos tiempos el mundo parece estar cada vez más polarizado, cada día que pasa el fanatismo político se propaga por todas las naciones del mundo como si se tratase de una de las peores pandemias que ha azotado a la Tierra.

El fanatismo político es una variante muy similar en la estructura propia del fanático, pero en este caso es en el partido (generalmente bajo la figura de un líder carismático) donde encuentra el sentido total y absoluto de su vida, donde se toma la causa como propia y la sostienen hasta las últimas consecuencias.

El fanático político defiende con tenacidad y vehemencia sus opiniones y creencias, defiende su propia verdad, su efímero poder. Su capacidad de razonamiento es escasa por eso es presa fácil de caudillos y politiqueros, defiende tesis falsas, es iracundo e irascible, su capacidad de reacción es violenta e irracional, el fanático cree saberlo todo, se siente portador del poder divino para resolver problemas, sancionar o castigar. El fanatismo es patrimonio de sistemas autoritarios y dictatoriales donde el chantaje, la represión y el miedo son utilizados para someter a la gente. Quienes no pueden acomodar sus ideas al fanatismo son considerados enemigos y exponen su estabilidad psíquica, física y social a serios peligros que pueden terminar en la tortura, la cárcel o la muerte.

En psicología a los fanáticos políticos se los ubican en el grupo de las personas inseguras que tratan de compensar sus sentimientos de inferioridad por la fuerza, el chantaje o la mentira, su escasa capacidad de razonamiento no les permite pensar, generar ideas ni respuestas, requieren de incondicionales para a través de un discurso ofensivo-burlesco y populista desviar la atención del fracaso, esto se puede apreciar en el desarrollo del último proceso electoral que ha generado grandes problemas de credibilidad. Jacinto Benavente, Dramaturgo Español dice: “El honor no se gana en un día para que en un día pueda perderse. Quien en una hora puede dejar de ser honrado, es que no lo fue nunca”. Señores del Consejo Nacional Electoral, ustedes tienen la palabra.

La falta de racionalidad puede llegar a tal extremo que, por el fanatismo, una persona mate a otra. Cuando el fanatismo llega al poder político, suele desarrollar todo un sistema para la imposición de sus creencias, castigando a los opositores con la cárcel o incluso la muerte.

Cuando nos encerramos en el fanatismo, olvidamos algo fundamental para el crecimiento personal y el progreso social: tener cerca a alguien que piensa distinto o en contra de lo que pienso, me enriquece, hace crecer y me obliga a pensar. Convivir con la diferencia nos obliga a repensarnos, a revisar nuestras convicciones, a pensar críticamente, a salir de nuestra comodidad, a ver con otros ojos la misma realidad.

Cuando pensamos que los demás, por la simple razón de pertenecer a otro partido político o a otra religión que no sea la mía, no tienen nada para aportarme, no dicen nunca la verdad, no tienen nunca razones que deban ser escuchadas, son siempre “sospechosos”, estamos ante la demonización del otro. Solo a través del diálogo y la comprensión del diferente podemos crecer como personas capaces de pensar libremente y de escuchar realmente a los demás.

La implicación recíproca entre autoritarismo y fanatismo agravia al pensamiento autónomo y ataca la democracia pero el fanático que se cuenta entre sus filas se motiva en el desistimiento de la posición deseada. Aunque el fanático alegue la búsqueda de la verdad, el amor al semejante o la consecución de un fin universal, sólo estará renunciando a su deseo.

Se ha vuelto muy común escuchar una y otra vez el término «fanático», sin embargo éste abarca más allá de la admiración y el respeto por una persona, partido político o religión. El fanatismo es totalmente extremista, se manifiesta a través del frenesí con el cual una persona o varias defienden sus creencias: culturales, religiosas, políticas, ideológicas, etc. En este sentido, podría decirse que el fanatismo posee varios apellidos. En este caso hablaremos sobre el fanatismo político.

El fanatismo político es uno de los principales problemas que afronta la sociedad, ha sido la causa de diversas guerras, enfrentamientos, disputas y masacres a lo largo de la historia de la humanidad. El fanático político se caracteriza por aislarse en sus propias posiciones y creencias, no existe la posibilidad alguna de que éstos vean algún inconveniente en sus convicciones. En la mayoría de los casos estas personas son inducidas a este tipo de fanatismo por un líder político.

La miopía gerencial en los cargos directivos

Cuando se tiene que liderar equipos o gobernar una institución, un peligro creciente es la estrechez mental que excluye la crítica externa, que no escucha a los que piensan distinto, que evita el disenso de todas las formas posibles, aunque venga de colaboradores y amigos que ofrecen su ayuda.

Cuando nos toca dirigir en una organización convivimos con muchos puntos ciegos que nos impiden ver la realidad y nos obstaculizan una lúcida toma de decisiones, haciendo que cualquier gestión se vea perjudicada en su eficiencia. Y es que cuando nos escuchamos solo a nosotros mismos y nos rodeamos de los que nos dicen a todo que “sí”, no nos cuestionan nada y se vuelven una prolongación de nosotros mismos, se atrofia la visión y se pierde la posibilidad de crecer.

La miopía gerencial en las instituciones se manifiesta cuando los que tienen que gobernar se rodean de los que los adulan y aprueban, alejándose de cualquier posibilidad de autocrítica, esquivando a todos los que puedan cuestionar el modo en que se hacen las cosas. A los “críticos” se les discrimina y se les trata de “neutralizar”, calificándolos como desleales o “infiltrados”, aunque sean los únicos que nos ayuden a pensar con mayor lucidez.

Progresivamente se pierde la perspectiva, y si en el peor de los casos, quien manda tiene baja autoestima, no soportara ninguna clase de sugerencias, salvo que confirmen sus propias ideas y obsesiones.

La dependencia económica es un factor que también fomenta esta miopía de quienes dirigen. Cuando los ingresos dependen de no hacer enojar al jefe, no se dirá lo que se piensa. Un ejemplo de ello puede verse en asesores políticos u organizacionales. Existen muy buenos equipos consultores, pero no siempre son independientes. ¿Cuántas veces quienes asesoran se limitan a aspectos técnicos sin cuestionar la visión de quien le contrata? Porque difícilmente uno escuchará asesores que le digan que está equivocado. Y es que escuchar todas las críticas supone cuestionar el propio desempeño y la propia visión.

El gran peligro de un liderazgo con esta miopía es que la organización que dirige se vuelve un anexo de su propio ego y no podrá ver más allá de sí mismo, creyendo que ha sido eficaz solo porque ha realizado sus propios caprichos sin ninguna demora.

«El fanatismo político es una de las más peligrosas patologías que degeneran, debilitan, traumatizan, y llegan a dar muerte a la convivencia civilizada de la sociedad. El individuo y los grupos que se mueven por el impulso fanático constituyen una amenaza directa para la sociedad porque siguen a su líder político, a veces carismático, sin evaluar la ética y la eficacia de las acciones que realiza; incluso algunos políticos llegan a ser hasta idolatrados por los incautos seguidores contagiados del virus». Luis Antonio Quizhpe

Antídotos contra el fanatismo

Una de las cosas que pueden encontrarse en las actitudes fanáticas es la falta de alegría y de sentido del humor con los propios proyectos. Por ello el primer antídoto contra el fanatismo es el humor. Es muy sano para no vivir siempre enojado porque existen otros que piensan distinto. El humor nos ayuda a reírnos de nosotros mismos, a relativizar cosas que deben matizarse, y a vernos con una mirada más amplia.

Un segundo antídoto es aceptar al otro tal como es, sin querer que sea distinto ni que piense distinto, sino dejándolo ser, nos hace salir del propio hermetismo ideológico en el que muchas veces podemos vivir cómodamente. Aceptar al otro nos devuelve la paz que hemos perdido por no aceptar la realidad tal como es, y nos enriquece.

Aprender de los grandes maestros de la espiritualidad, porque los hombres y mujeres de todos los tiempos que marcaron el progreso filosófico, espiritual y cultural de la humanidad, fueron comprensivos y receptivos a escuchar lo distinto, dialogaban con todos sin excluir a nadie y estuvieron siempre dispuestos a repensarlo todo, sin miedo a equivocarse, sino conscientes que es necesario salir del propio ego para encontrarse realmente con el otro. Y es que quien está dispuesto a aprender, está dispuesto a escuchar y a cambiar

 

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Fanatismo

Votar o no votar: Una mirada desde la medición estadística

El autor, Edmundo Pimentel, es estadístico, profesor emérito de la Universidad Central de Venezuela, investigador en el área social y consultor de empresas.

La venezolana sigue siendo una sociedad sui géneris, mientras en otras latitudes, durante períodos electorales, las personas se preocupan por quién decantará la selección del candidato merecedor del voto mayoritario, en nuestro caso para las próximas elecciones la preocupación de una gran porción de los electores se concentra en la decisión de votar o no votar.La mayoría de los venezolanos se han polarizado en dos grupos, uno conformado por personas que  considera que los próximos comicios constituyen una oportunidad para expresarse y lograr que su candidato salga vencedor. El otro grupo considera que las elecciones constituyen una estrategia del gobierno para mejorar su imagen y que los resultados ya están decididos a favor del gobierno.

De acuerdo a lo informado por las principales empresas de demoscopia que se dedican a investigar las tendencias electorales, la disyuntiva parece ubicarse entre el voto castigo y la abstención, por falta de confianza en el CNE. Ambas opciones representan los dos grandes nichos en las elecciones del 20-M. En ellos se concentran ambas campañas electorales. Por tanto, o gana el voto castigo o lo hace la abstención. A esos dos grupos estará dirigida toda la estrategia política de los candidatos.

El acto de votar o no votar sintetiza y refleja las lealtades político-electorales, los sueños y esperanzas de la gente, así como los temores y, de cierta manera también, los rencores sociales, sus filias y sus fobias.

La gráfica que se inserta a continuación constituye un modelo simplificador que ilustra ambas posiciones electorales con las subcategorías de cada una de dichas posiciones.

En el modelo propuesto se considera que entre las personas que atenderán la convocatoria electoral y ejercer su derecho al voto, existen cuatro subcategorías: el “Voto Compromiso”, el “Voto por Temor”, el “Voto Castigo” y el “Voto por el Menos Malo”. Las tres primeras de estas subcategorías conforman una dimensión de orden superior que denominamos el “Voto Mediatizado” y la última junto con la “Abstención” conformas la categoría “Voto Conciencia”. Seguidamente se describen en forma resumida las categorías y subcategorías antes mencionadas.

EL Voto Mediatizado: Mediatizar significa influir de modo decisivo en el comportamiento de alguien, limitando o coartando su libertad. Según el DRAE se refiere a “Intervenir dificultando o impidiendo la libertad de acción de una persona o institución en el ejercicio de sus actividades o funciones”. Entre las sub categorías del voto mediatizado se encuentran las siguientes:

El voto compromiso es la forma como se manifiesta la adhesión de un individuo a una ideología o a un sistema político. También se deriva del agradecimiento u obligación que se genera por la percepción de dádivas, favores, contratos, empleo, etc. Desde el punto de vista de su medición debe considerarse algunos indicadores como son: simpatías ideológicas, lugar de trabajo, favores recibidos, etc. En esta subcategoría se inserta el voto por fanatismo.

El Voto por Temor: El miedo constituye una de las emociones primarias y básicas, que tiene una función principalmente informativa. La de avisarnos cuando existe un peligro. El miedo aumenta nuestras percepciones de peligro, generando un comportamiento más adverso al riesgo. Nuestro sistema límbico nos lleva a querer huir de ese peligro, buscar nueva información, que en un contexto político se traduce en evitar acciones que puedan colocarnos en situaciones peligrosas, como ser agredidos física o moralmente, quitarnos prebendas, perder el empleo, no tener acceso a los alimentos y servicios básicos necesarios, etc., quienes se benefician de él no apuntan a generar más seguridad, sino más temor. En esta sub categoría se inserta el voto tendencial, es decir, el voto a lo que se considera con mayor opción de ganar por temor a perder con otro candidato.

Son conocidos los casos de presión electoral (primero en aparición en listas, luego en la intención de voto) en forma de llamada telefónica, reunión en el despacho, o la famosa expresión de: “no puedes decir que no”. La persona que niegue que esto ocurra es que tiene tanto miedo como el que lo ha vivido en carne propia o es uno de los inductores.

En muchos casos existe una idea generalizada por la cual si no estás con los que detentan el poder, o manifiestas unas ideas diferentes (ni mejores ni peores, solo distintas), tu carrera profesional peligra o puedes ser excluido de algunos beneficios sociales. El voto del miedo insiste en reducir a una sola las opciones que la persona tiene para votar, tratando de incitar temor en caso de hacerlo en otro sentido.

El crear miedo es una estrategia añeja de los políticos, la cual, actualmente es utilizada por diferentes partidos y candidatos, debido a la vulnerabilidad emocional del ser humano y a los efectos que el miedo genera en su conducta. De hecho, se puede asegurar que las actuales campañas electorales en el mundo se articulan, de una u otra forma, con base en la generación e institucionalización del miedo. Por un lado, miedo a que las cosas empeoren y se pierda lo que se tiene o ha logrado, o que se amenace el sistemas de creencias y valores predominante. Por el otro, como garantía de seguridad pública, militar, económica, jurídica o social y salvaguarda ante las amenazas y peligros, reales o imaginarios, existentes.

El Voto Castigo: El voto castigo ocurre al negar el apoyo electoral a quien se apoyó antes, para castigarlo por el descontento que ha producido su gestión, tratando de impedirle el acceso a una nueva representación política. Puede manifestarse como voto en blanco (que también expresa una disconformidad general con el sistema) o votando al adversario. Se habla de voto castigo cuando se advierte una merma notable del caudal electoral de un candidato o partido, en comparación con la elección anterior, luego de un período de gestión.

El Voto por Motivaciones Personales: Las razones personales constituyen una dimensión compleja y multifactorial, incluye el voto a ganador,  este tipo de voto también es conocido en la ciencia política como el efecto bandwagon o efecto de arrastre. Este tipo de voto u efecto, se genera cuando los electores votan por aquellos candidatos o partidos que es probable que resulten ganadores (o que son proclamados como tales por los medios de comunicación y las encuestas sobre preferencias electorales), esperando estar en el ‘lado ganador’ al final. También incluye el “Voto Clasista”. Este voto de clase social, se genera por la ubicación del elector en la estructura social. Es decir, la motivación del elector y su orientación política-electoral está en función de la clase social a la que pertenece. El elector, en este caso, apoya al partido, candidato o coalición de partidos que se identifiquen con su clase social. Para cerrar esta dimensión consideraremos que las motivaciones no incluidas en las otras subcategorías, forman parte de ella.

Voto Consciente:

Las elecciones no se celebran exclusivamente en sistemas políticos democráticos. Hay sistemas autoritarios que, conscientes de su incapacidad de forjar legitimidad, se sienten tentados a recurrir a las elecciones, las cuales tienen un carácter plebiscitario y se desarrollan sin garantías de limpieza democrática que soslayen las violaciones sistemáticas, y generalmente virulentas, de las reglas de juego inherentes a las democracias.

Las elecciones en una dictadura anulan, crean obstrucciones de gran calibre o son beligerantes con la conducta competitiva partidista. La confrontación partidista es reemplazada por la omnipresencia de un partido único, o bien, por amagos de diversidad con la presencia de candidatos supuestamente alternativos porque, al fin y al cabo, se entiende que este tipo de elecciones no afectarán, en ningún caso, a quienes detentan el monopolio del poder. La transición política desde sistemas autoritarios hacia una democracia, tarde o temprano, deberá seguir la vía de unas elecciones libres con sufragio universal desde la constitución.

El voto consciente se produce cuando el elector investiga y conoce la trayectoria de los candidatos, sus programas de gobierno, analizar sus propuestas para establecer si son populista o tiene un programa serio, consistente, viable, medible en su desarrollo; si existe coherencia entre lo que piensa y lo que hace. El voto no puede representar solamente el interés personal, un buen ciudadano no solo vota por quien a él le convenga, sino por quien mejor pueda dirigir a su país, región o Institución.

La conciencia se define, en términos generales, como el conocimiento inmediato que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones, pero también se refiere a la capacidad de los seres humanos de verse y reconocerse a sí mismos y de juzgar sobre esa visión y reconocimiento. El sufragio consciente ocurre cuando la opción votada coincide  con los valores morales y la conciencia del elector.

La abstención y el voto en blanco puede formar parte de una acción electoral consciente cuando se duda de la integridad de los candidatos o de la legalidad de la convocatoria a elecciones; se desconfía de la capacidad crítica de los candidatos, cuando los candidatos no poseen las competencias necesarias para la difícil ejecución y administración de lo público o cuando se desconfía de las alianzas que se han aceptado para ganar.

También, aunque no en todos los casos, el voto por el candidato que a juicio del elector sea el “Menos Malo” conforma el voto consciente. Esto ocurre cuando las elecciones son transparentes, con igualdad de oportunidad para todos los candidatos. Cuando estas condiciones no existen o se asume la posición “El fin justifica los medios” este voto pasaría a la categoría del voto por “Motivaciones Personales”.

La medición de cada una de las subcategorías permitirá obtener una estimación confiable de la disposición de las personas para participar en los comicios electorales, así como para inferir quién será el ganador de dichos comicios si estos se realizan apegados a la normativa existente.

Escenarios Posibles

En forma resumida los escenarios posibles de las elecciones del 20-M se pueden agrupar en dos categorías de análisis. Escenario 1: Gana el presidente actual y Escenario 2: Gana la oposición.

Bajo el Escenario 1 no se esperan grandes cambios en la gestión gubernamental, (aunque seguramente se intentarán), lo cual conducirá a un recrudecimiento de la conflictividad social debido al empeoramiento de las adversas condiciones de vida que actualmente castigan a los venezolanos y al anunciado aumento de las sanciones internacionales. No es fácil estimar el tiempo que esa situación puede permanecer, pero si se sabe que esas condiciones no son sostenibles.

En el escenario 2: La situación se vislumbra muy complicada, el ganador no podrá asumir la presidencia hasta principios del próximo año y además deberá estar sometido a la Asamblea Nacional Constituyente y por si fuera poco, hay una alta probabilidad que no sea reconocido internacionalmente, ni por las autoridades de los organismos financieros multilaterales, lo cual lele dificultará desarrollar un programa económico eficiente. También deberá enfrentar serios problemas para renegociar la deuda y atender las demandas internacionales por incumplimiento del pago de la deuda.

Por qué fallan las encuestas electorales

«El autor, Edmundo Pimentel, es estadístico, profesor emérito de la Universidad Central de Venezuela, investigador en el área social y consultor de empresas.

En el mundo hay casi 600 empresas de demoscopia. La mayoría no viven de las encuestas electorales, sino de los estudios de mercado y análisis demoscópicos de clientes para las compañías privadas, pero éstas, poco a poco, se van decantando por pequeñas empresas más especializadas ante los fracasos de predicción de las grandes.

Lo que hemos visto en los últimos años es que las empresas de demoscopia1 , han fracasado rotundamente en algunos de sus pronósticos».

Los desaciertos van desde lo ocurrido en Inglaterra con David Cameron hasta el Brexit y la Royal Statistical Society publicó un informe para decir por qué se equivocaron. Lo mismo sucedió en 1992, cuando también se equivocaron. Además se equivocaron en Argentina, Colombia, España, Panamá, Perú y entre otros casos. Finalmente la equivocación se hizo explícita en las elecciones de Estados Unidos en 2016, que demostraron un rotundo fracaso.

En las elecciones de 2019, Mauricio Macri buscó la reelección enfrentando a Alberto Fernández, quien tenía a Cristina Fernández de Kirchner como compañera de fórmula. En este caso, las encuestas y pronósticos tendían a mostrar una competencia más ajustada. Sin embargo, el resultado final mostró una diferencia de votos más significativa a favor de la fórmula de Fernández-Fernández. Esto también fue un error de predicción por parte de muchas encuestas y analistas que ya se habían equivocado en sus predicciones sobre las elecciones anteriores.

En las elecciones generales de Bolivia en 2019, las encuestas electorales cometieron varios errores significativos en sus predicciones. La prensa local informó que estos errores contribuyeron a la incertidumbre y controversia que rodearon al proceso electoral y sus resultados.

En las elecciones presidenciales costarricenses del 2019 ocurrió un fenómeno demoscópico similar al caso paraguayo, con el plus de que también se erró en el pronóstico de primera vuelta. Las principales encuestadoras colocaron en el 3er lugar a quien resultase el ganador definitivo de las elecciones: el candidato por el Partido Acción Ciudadana (PAC), Carlos Alvarado. Tanto CID Gallup como Demoscópica daban por ganador al candidato del partido tradicional (Partido de Liberación Nacional -PLN-) Antonio Álvarez Desanti, quien finalmente quedó en 3er lugar y fue excluido de la segunda vuelta. Los sondeos en Costa Rica predecían dos cosas: que las elecciones presidenciales las ganaría el evangélico Fabricio Alvarado y que habría una alta abstención. Finalmente se impuso el oficialista Carlos Alvarado y votó más gente que en la primera ronda.

Tras graves acusaciones de fraude y luego de más de 15 días de escrutinio, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras dio por ganador en el 2017 al entonces presidente Juan Orlando Hernández con una votación de 42,9 % sobre el 41,4 % obtenido por el candidato por la Alianza de Oposición, Salvador Nasralla10. Menos de 1,5 % de diferencia, mientras las semanas anteriores las principales encuestadoras del país habían arrojado un promedio de más de 20 puntos de diferencia a favor de Juan Orlando Hernández. La firma encuestadora costarricense, CID Gallup, permanentemente dio por ganador a Hernández.

Las elecciones presidenciales en Perú 2016 estuvieron marcadas por el mismo fallo de pronóstico. Durante toda la campaña electoral las encuestas dieron por ganadora a la candidata Keiko Fujimori, pero finalmente, en la segunda vuelta de los comicios del 5 de junio, se impuso el actual presidente, Pedro Pablo Kuczynski.

En Ecuador las encuestadoras fallaron en casi todos los resultados que publicaron: tanto los exit poll (ninguna acertó en la primera y en la segunda vuelta a la vez), como en encuestas previas, los resultados no fueron convergentes.

En las elecciones presidenciales de Chile en 2017, la prensa local indicó que el error mayor de las encuestas fue que no dibujaron el escenario posible que resultaría de la elección, uno en el que Piñera saca muy pocos votos y la izquierda muchos, lo cual se atribuyó a que las encuestas no fueron precisas y no pudieron predecir el resultado.

En las elecciones generales españolas del 23J el fallo en las encuestas para estimar correctamente el resultado de los escaños cue generalizado. La mayor parte de los sondeos, como recogió el promedio realizado por DatosRTVE, auguraba una amplia victoria del PP, por encima de los 140 escaños y el 34,5% de los votos, con un PSOE que perdía 14 diputados, y la suma de la derecha de PP y Vox por encima de los 176 escaños que marcaba la mayoría absoluta. La realidad es que se han quedado lejos de esa marca, y solo han alcanzado los 169 escaños. En las elecciones anteriores también hubo errores de predicción.

De acuerdo con lo expresado por la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC) es frecuente que las encuestas predigan resultados electorales que luego no se cumplen. ¿Hay alguna razón científica que lo explique? Piensan que sí y consideran que el problema podría ser que las teorías matemáticas que están detrás de las encuestas se aplican mal.

De acuerdo con lo publicado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG)[1] las principales fallas de predicción basadas en las encuestas para determinar la intención del voto en elecciones presidenciales, fueron las siguientes:

Presidenciales Ecuador 2017: Lenin Moreno ganó a Guillermo Lasso 51,16 a 48,84%. Cedatos daba ganador a Lasso tanto a 30 días vistas (50,8 a 49,2%) como una semana antes (53,9 a 46,1%).
Plebiscito Acuerdos de Paz en Colombia 2016: el No ganó al Sí por 50,21 a 49,78%. Fallaron casi todas las encuestadoras. Datexto Company (60,2% a favor del Sí a una semana vista), Cifras & Conceptos (59,6% a favor del Sí), Invamer Gallup (67,6% a favor del Sí) e Ipsos (66% a favor del Sí).
Presidenciales Perú 2016: Kuczynski ganó por la mínima a Keiko Fujimori; 50,12 a 49,88%. La encuestadora Datum le daba a Kuczynski una diferencia de 39 puntos una semana antes. Ipsos Perú concedía 35 puntos a favor de Kuczynski.
Referéndum Reelección Bolivia 2016: el No ganó al Sí por 51,30 a 48,7%. La encuestadora Mori daba ganador al Sí un mes antes, 52,6 a 47,4%; y una semana antes daba empate.
Parlamentarias Venezuela 2015: la Mesa Unidad Democrática (MUD) ganó en votos nacionales frente al Gran Polo Patriótico (GPP), 57,88 a 42,12%. Datanalisis le concedió victoria a la MUD por 39 puntos: un error de 24 puntos en la brecha.
Presidenciales Argentina 2015: Macri ganó a Scioli, 51,34 a 48,66%. Ceop dio ganador a Scioli una semana antes por 19 puntos. Aragón & Asociados erró en forma muy parecida. González y Valladares, por el contrario, dio triunfador a Macri por 13 puntos.
Presidenciales Guatemala 2015: Jimmy Morales ganó a Torres por 64,6 a 31,2%. La encuestadora Felipe Noguera dio mucha más diferencia a favor de Morales, 41 puntos.
Presidenciales Uruguay 2015: Tabaré Vázquez ganó a Lacalle, 56,5 a 43,5%. Interconsult, a una semana vista, le dio ganador a Lacalle por la mínima.
Presidenciales Bolivia 2014: Evo Morales ganó a Doria Medina, 61,23 a 31,4%. La encuestadora Captura Consulting, una semana antes, dio a Evo Morales una intención de votos de 50,2% (once puntos menos del resultado oficial).
Presidenciales Colombia 2014: Santos ganó a Zuluaga, 53 a 47%. La encuestadora Centro Nacional de Consultoría dio ganador a Zuluaga por 51,1 a 48,9%.
Presidenciales Panamá 2014: Valera ganó a Arias y Navarro, 39,1% a 31,4 y 28,1%, respectivamente. Ipsos dio ganador a Navarro. Quantix Panamá también.
Presidenciales Brasil 2014: Dilma Rousseff ganó a Neves, 51,64 a 48,36%. Instituto Census y Época dieron ganador a Neves; ambas con diferencias holgadas.
Presidenciales Venezuela 2013: Nicolás Maduro ganó a Capriles, 50,61 a 49,12%. Datamática daba ganador a Capriles con 58,1% una semana antes.
Presidenciales Paraguay 2013: Horacio Cartes ganó a Alegre, 45,83 a 36,92%. Interconsult dio ganador a Alegre.
Presidenciales México 2012: Peña Nieto ganó a López Obrador, 38,21 a 31,59%. La encuestadora Reforma dio ganador a López Obrador. Buendía & Laredo concedió victoria a Peña Nieto pero por más del doble del valor final.
Presidenciales Venezuela 2012: Hugo Chávez venció a Capriles, 55,42 a 44,58%. A diez días de la cita electoral, Consultores 21, Top Data y Datos Interdata-Opinión daban ganador a Capriles.
Presidenciales Chile 2012: Bachelet ganó a Mathei, 62,17 a 37,83%. Interconsult achicó su predicción a solo 8 puntos.

“La conclusión es muy simple: un gran número de encuestas no aciertan el dato oficial en elecciones en América Latina. No atinan a 30 días ni tampoco a 10 días de la contienda. Ni siquiera logran acertar el mismo día (exit poll). No solo se equivocan significativamente en el porcentaje de votos de cada aspirante, sino que muchas veces tampoco aciertan en el candidato u opción ganadora. A pesar de estos resultados, existe una sobreestimación mediática de la utilidad de las encuestas en la predicción electoral”.

[1] institución dedicada al análisis de los fenómenos políticos, económicos y sociales de los países de América Latina y el Caribe. Fundado en el año 2014, es uno de los principales centros de investigación de la región en materia de análisis geopolítico, estudios demoscópicos e investigación académica 

Uno de los inconveniente que resaltan es el de la representatividad de la muestra: Que la muestra sea representativa no solo depende de si la encuesta está bien diseñada o no. El método estadístico solo asegura que su aplicación proveerá una alta probabilidad que la muestra sea representativa, lo cual significa que hay una probabilidad mayor que cero de que no lo sea.

El otro problema tiene que ver con el instrumento de medición. No se debe obviar los análisis de fiabilidad y validez del instrumento, para asegurarse que se está midiendo lo que realmente se desea medir

Algunos expertos consideran que uno de los problemas radica en la infraestimación de alguna de las opciones del elector. «Y cuando hay una infraestimación suele ser porque hay voto oculto, gente que no quiere decir a quién va a votar porque es consciente de que esa opción está socialmente mal vista»4. Claramente este problema se asocia a la construcción del instrumento de medición. En estas condiciones y cuando los márgenes estimados del número de votos son muy estrechos, pueden producirse condiciones especiales en las cuales la intención de votos es un constructo de orden superior a la unidad y por tanto no puede ser medido directamente, sino a través de sus dimensiones latentes, lo cual se puede detectar cuando se aplica el muestreo piloto para probar la fiabilidad y validez del instrumento, mediante un análisis factorial

Arie Kapteyn un viejo profesor de economía de la Universidad de California del Sur ha sido el único que, con sus encuestas para el diario Los Ángeles Times, fue capaz de prever la victoria de Trump. Ningún otro de los grandes medios de comunicación estadounidenses acertó en sus pronósticos; todos patinaron estrepitosamente al dar como ganadora a Hillary Clinton.

Kapteyn y su equipo echaron mano del método más antiguo: en lugar de recurrir al manido sondeo telefónico, enviaron a todos los estados americanos miles de cartas con un cuestionario en su interior acompañado de un billete de cinco dólares. Y a quien respondía a las preguntas se le premiaba con otros 15 dólares. Una práctica que, según Kapteyn, es perfectamente lícita, porque participar en un sondeo requiere tiempo y quienes aceptan hacerlo se sienten además más responsables al ser retribuidos económicamente por ello.

Como se puede apreciar los sondeos electorales fallan. Lo cual no significa que las metodologías y técnicas que se utilizan en las investigaciones estadísticas de mercado no sirvan. Quiere decir, simple y llanamente, que algunos sondeos en ocasiones están mal diseñados y mal ejecutados.

Los problemas mencionados como causantes del desacierto de los pronósticos electorales, a partir de los resultados de las encuestas, efectivamente representan una porción importante de los errores de las empresas que hacen demoscopia. En este artículo haré referencia al diseño de los instrumentos de medición, que a mi juicio constituye la causa más importante de los errores de pronóstico.

Los cuestionarios se diseñan para medir aptitudes o actitudes que conforman lo que en psicometría denominamos constructos psicológicos. La intención del voto puede ser un constructo psicológico en determinadas condiciones. Cuando las condiciones económicas, políticas y sociales se hacen más complejas, también se complejiza la intención del voto, y puede convertirse en un constructo psicológico, mediatizado por unas dimensiones latentes, que requieren ser medidas para determinar el comportamiento del constructo de orden superior.

Para realizar estas mediciones los estadísticos recurrimos a la técnica del análisis factorial (AF), el cual constituye un modelo estadístico que representa las relaciones entre un conjunto de variables. Plantea que estas relaciones pueden explicarse a partir de una serie de variables no observables (latentes) denominadas factores, donde el número de factores es substancialmente menor que el de variables. El modelo se obtiene directamente como extensión de algunas de las ideas básicas de los modelos de regresión lineal y de correlación parcial.

Gráficamente en la imagen que se inserta, en condiciones de baja complejidad la intención del voto estaría representada por una de las tres dimensiones latentes y las otras no existirían. Este es el modelo que se aplica en las encuestas para medir la intención del voto.

Las variables latentes pueden variar de un país o región a otra. Una de esas dimensiones podría ser el temor a represalias físicas o económicas. Otras de dichas dimensiones podría ser lo que en el argot se denomina “El voto oculto” refiriéndose a la preferencia del elector por un candidato que ha sido desacreditado por la prensa y en las redes sociales. Se puede pensar en una tercera dimensión representada por aquellos electores que no se ven representados por ninguno de los candidatos y divagan entre no votar o hacerlo por el menos malo.

En conclusión, las empresas que hacen demoscopia deben superar el modelo facilista de medición unidimensional, para lo cual es preciso efectuar encuestas piloto que permitan determinar la validez y fiabilidad del instrumento de medición, así como la dimensionalidad del constructo que desean medir, en caso que este no resulte unidimensional, identificar las variables latentes que lo median y los indicadores reflexivos que se originan de dichas variables y que posibilitan su medición.

Si desea mejorar sus habilidades en la elaboración de instrumentos de medición, le recomiendo el diplomado: Introducción a la Psicometría. Es de muy bajo costo, diura seis semamanas y sus contenidos son de alta calidad. Para inscribirse envíe un correo a [email protected]


1 Parte de la sociología que estudia las orientaciones y la opinión pública sobre algún tema.

2http://www.elmercurio.com/blogs/2017/11/20/55911/Encuestadoras-explican-por-que-fallaron-en-los-resultados-detodos-sus-sondeos-electorales.aspx

3http://www.aecomunicacioncientifica.org/por-que-fallan-las-encuestas/

4http://www.elmundo.es/sociedad/2016/11/24/5835b946268e3eab498b45af.htm

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

Translate »